lunes, 27 de septiembre de 2010

LA TRASCENDENCIA DEL 26-S

Una vez más el PSUV consigue tener una mayoría, que jurídicamente se conoce como absoluta, en la Asamblea Nacional, cuestión que a simple vista hace parecer que el proceso revolucionario se sigue consolidando, pero..., ¿es eso lo único que tenemos que ver de este proceso electoral?, no.
Si bien no se trató de una elección nacional, la figura representativa del presidente Hugo Chávez, fungió, una vez más, como el gran portaviones de sus candidatos, muchas veces desconocidos o sin el carisma del "líder", y fue él quien convirtió la elección regional, en un plebiscito sobre su popularidad, por cuanto si no votabas por el PSUV, no estabas con Chávez.
El resultado más revelador fue el del PARLATINO, que si fue una elección nacional, en el que ganó LA OPOSICIÓN (no confundir con MUD, por cuanto muchos, como yo, en este segmento no votamos por la MUD sino por una alternativa distinta al PSUV), y el 52% de los electores, escogió no marcar el tarjetón que se ubicaba arriba y a la izquierda.
No hay que ser triunfalistas, y menos aún pesimistas, por no haber obtenido más curules en la Asamblea Nacional, pero si es hora de abrir los ojos, y notar que una gran parte del país considera que la visión única es errada, que a nadie le importa si es socialismo o capitalismo, si es izquierda o es derecha, sino que lo que se desea es echar pa'lante, y que las instituciones se circunscriban a otorgar las garantías suficientes para hacerlo. Eso es lo más relevante del proceso electoral del día 26-S, un país que votó por un cambio, y una Asamblea Nacional que, por primera vez en muchos años, será un lugar de debate y no un simple instrumento de recepción de órdenes provenientes del ejecutivo nacional.
Asimismo, el proceso electoral nos dejó claro que las maniobras gubernamentales surtieron efectos, por cuanto al ir a votar con una ley electoral inconstitucional (los que lo duden simplemente limítense a leer el artículo 186 de la Constitución de la República y compárenlo con la Ley Orgánica de Procesos Electorales), que permitió que con menos votos se ganaran más diputaciones por el establecimiento unilateral por parte del CNE (no hace falta indicar que el CNE es una extensión de PSUV con un miembro de la MUD que no tiene voto, aunque si voz) de circunscripciones electorales que permitieron la "prostitución" del proceso electoral y la desigualdad en la Asamblea Nacional, completamente opuesta a la igualdad obtenidad en el PARLATINO.
Falta mucho por decir, mucho más por trabajar, pero los procesos de cambio son lentos, la evolución nos lo ha demostrado, falta mucho para ser un país desarrollado, pero si nos encaminamos y seguimos la senda de la razón, no dudo que el daño ocasionado por 50 años de IV República (la V no existe), algún día podrá ser revertido, pero para ello es necesario el concurso de todos, y convencer a ese 30% que no votó, de que su participación es necesaria para construir una mejor Venezuela, convencerlos con razones y no con imposiciones.

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