lunes, 5 de marzo de 2012

DEMOCRACIA, CIUDADANÍA, POLÍTICA, CÁNCER Y MÁS

Ante el exceso de ocupaciones académicas y laborales, olvidé que el blog era para escribir (sin importar que lean o no) sobre cosas que deberían ser relevantes a la población internauta. Así que, lo hago en los siguientes términos:

El país vive una convulsión política circunstancial que se centra en la figura del caudillo. Somos un país que vive de caudillos, salvaciones milagrosas, brujería, horóscopos y de una riqueza direccionada hacia lo banal, es decir, nuestra cultura es la del exceso y bajo ninguna circunstancia la del ahorro o la inversión. En medio de esta contingencia la palabra democracia se mezcla con la palabra progreso, con la palabra revolución y sobretodo, con la palabra paz. Establezcamos algo, es un hecho cierto, que no existe hasta el momento una forma de gobierno que garantice los derechos humanos y la estabilidad del ciudadano como la democracia, pero no la democracia eleccionaria, sino la democracia de la libertad. Lo que nos lleva, necesariamente, a hablar sobre ésta.

Al referirse al sistema democrático se cree, erróneamente, que lo que importa son las elecciones, elegir y ser elegido, la persona de "a pie" cree que eso basta para vivir en democracia, y eso no es así. La democracia implica una conjunción de circunstancias importantísimas como calidad de vida, acceso a los órganos de justicia, seguridad personal, seguridad jurídica, capacidad de elegir y ser elegido, rendición de cuentas, participación ciudadana y, por encima de todo esto: RESPETO A LA DIGNIDAD DEL SER HUMANO. Así que Venezuela, en un marco democrático constitucional de un estado social de derecho y de justicia, en la realidad no es democrático, sino que se trata de un estado en el que todavía seguimos tratando de comprender la democracia, tarea que ha costado por las innumerables trabas académicas y la sitemática destrucción del intelecto que se genera desde el gobierno de la patria de Andrés Bello.

No tenemos democracia porque nuestro sistema de gobierno es eminentemente presidencialista pero tendiente al enaltecimiento de la figura que ocupa el cargo, más allá del cargo en sí mismo, es decir, nos importa el jefe de estado y no la jefatura. Hablamos del presidente con nombre y apellido pero no respetamos la majestad del cargo. En Venezuela el poder político es objeto de burla y desprecio así como de codicia por las prevendas que conlleva, y así ha sido desde que los Godos salieron del poder, (no que los godos no hubiesen robado parejo, sino porque la administración de la hacienda era por lo menos decente). El tesoro nacional es de quien ejerce el poder, para distribuirlo entre sus panas, así lo hicieron los Monagas, los Guzmán (Antonio Leocadio era un criminal de marca mayor escudado en la labor del comunicador), Castro y Gómez, Adecos y copeyanos, y en general cualquiera que ha tenido la victoria del cargo más importante del país, la presidencia.


Para ser presidente basta el verbo y el apoyo de una maquinaria, las credenciales son un lujo innecesario, nos basta con promesas, pues comemos promesas y medimos la efectividad de conformidad con que tanto robó pero qué otro tanto regaló al necesitado, algo parecido a la caridad (algunos me dirán loco, pero este tema de la caritas me enerva porque legitima la miseria) llevado al punto de usarla como bandera política.


La carencia de democracia se vislumbra en la INEXISTENCIA TOTAL de la cultura ciudadana, ninguno sabe lo que implica ser ciudadano, no sabemos lo que es el voto consciente y menos aún lo que es ejercer nuestros derechos en detrimento de un privilegio. Estamos acostumbrados a habilitar todos los trámites redondeándole el sueldo a los funcionarios públicos con nuestras contribuciones; nuestras playas se caracterizan por la chapa de polar y el pañal sucio en la arena, nuestros sistemas de recolección de desechos nos garantizan un desastre ecológico que ocurrirá mas temprano que tarde, y no reciclamos porque todo proyecto que implique reciclaje no cala en el venezolano que prefiere quemar la basura antes que clasificarla. No nos importa pasarle por el lado a una funeraria con un equipo a todo volumen, y menos aún hacerlo al lado de una universidad en la que se imparten clases, sin importar que sea un lunes a las 7 horas de la mañana (quiénes me conocen saben que soy víctima constante de los ataques de los disociados que escuchan reggaeton indiscriminadamente cuando trato de impartir la asignatura).

Eso de que nos suspendan la licencia por manejar bajo los efectos de bebidas alcohólicas no es más que un mito urbano que le sucedió a triste señor que por demás fue noticia nacional, así que los que bebemos sabemos que lo hemos hecho por una sencilla razón, no tememos a la autoridad y muchon menos a la sanción, porque todo se arregla "hablando" con los funcionarios. La ley de tránsito se aplica a los pendejos. Estacionarnos encima de una acera al lado de los Tribunales de la República es el común denominador, mientras que cualquier madre en la grama de dicha acera permite que sus hijos pequeños orinen cualquier matica puesta por accidente para el ornato de la ciudad. ¿No respetamos a la autoridad o no existe autoridad para respetar?, creo que la segunda opción es la que aplica a nuestra realidad.

Ejercer nuestros derechos es algo que no sabemos con qué se come. Estudiamos 5 años derecho, licenciaturas, ingenierías y luego nos especializamos pa hacer cola hasta para sacar nuestros reales del banco, hacemos cola para abastecer combustible pues creemos que es un derecho adquirido que nos regalen la gasolina porque producimos petróleo y nos quejamos por la inflación más alta del orbe pero protestar es mejor que lo haga otro porque este fin de semana hay playa, rumba o parrilla. Siempre tenemos dinero para la fiesta pero nunca para satisfacer nuestras acreencias, y somos antichavistas pero nos acojemos a la ley que prohíbe los desalojos arbitrarios porque no tengo para pagar el alquiler pero cigarrillos siempre tenemos hasta pa regalar y curda siempre hay en la nevera; también nos cortamos las venas por ser chavistas pero el terreno que adquirí no es de la misión vivienda y mucho menos voy a mercal o visito un hospital público, pues esos están reservado a los que no tienen donde caerse muertos (que sépanlo, somos la mayoría de nosotros que preferimos tener carro a comprar casa y tener blackberry sin importar que no tengamos seguro de salud); soy chavista o soy opositor pero nos vale un nabo lo que nuestros líderes hacen con nuestros cobres, no sabemos qué es la contraloría social, y NO SABEMOS en que se gasta el presupuesto el estado, pues nos acostumbramos a la valla gigante en medio de un terreno en la que se dice lo que se hará, el dinero que se invirtió pero nunca vemos una obra terminada. Pagamos impuestos cuando nos toca pero no tenemos idea del destino de cada bolívar, y luego nos molestamos porque las calles están vueltas leña y porque la diputada tiene un Mercedes Benz al que nosotros no podemos aspirar trabajando honestamente.

Y todavía hablamos de progreso y un cambio, pero somos incapaces de considerar que el problema somos nosotros, que no somos ciudadanos sino pueblo (la palabra más absurda con la que buscan reivindicarnos, bien pendejos que somo), que no somos solución sino problema, que no nos importa pagarle al gestor que nos mete en el seguro social pa cobrar pensión pues nuestra mente no da para entender que esos cobres salen de nuestro bolsillo, pues día a día pagas impuestos a estos gobiernos nefastos que con pensionsitas creen que se ganan el cielo por los millones de US$ que tienen en el extranjero, pues hacen caridad.

Y todavía hay mentes funestas que creen que el cáncer de algunos va a solucionar el problema, y que sólo basta con ir a votar para ser ciudadano y hacer ver que te importa el país. Lo que hace falta es que te dejes de copiar en los exámenes de la universidad que pagas para aprender, porque estás generándote un futuro poco ético engañándote a ti mismo; falta que dejes de procrear carajitos sin hacerte responsable por ellos, pues es más barato un preservativo que el problema social de un niño con una familia problemática; basta de echarle la culpa al gobierno que no te atiende ni te pasa reales mensualmente, porque es mejor producirlos, da mayor felicidad y genera progreso. Reclámale al estado cuando no te garantice las condiciones de superarte y deja de creer que todo debe ser gratis porque somos un país rico, pues el dinero no es lo que genera la riqueza, lo genera el conocimiento, vencer la ignorancia.

El cáncer lo tenemos nosotros, en el cerebro. Así como la cura, léete un libro y piensa, de vez en cuando, que las cosas fáciles son malas per se, y que forjar camino no se hace con campañas de publicidad ni con promesas estúpidas. El camino se forja día a día actuando bien no sólo para tu bienestar, sino para el de todos.

1 comentario:

  1. increiblemente expresas lo que muchos pensamos... Lamentablemente vivimos en un país demasiado rico en petroleo para ser mejores que muchos, pero muy pobres en cultura, la initilidad de los venezolanos nos la hemos creado nosotros mismos no queremos el bien común sino el bien individual, entre más facil sea adquirir lo que necesitamos menos hacemos cosas y ojala fuese lo que necesitaramos es lo que haya, lo que se encuentre, la sociedad por falta de la necesidad se ha acostumbrado ha ser mediocre ha creerce feliz con lo poco que nos dan, sabiendo que trabajando duro y estudiando como se debe se puede salir adelante y conseguirse lo que se quiere y muchisimo mas. El Conformismo mata la sociedad comó es posible que por que los djen invadir y tienen una medio casa son felices en vez de trabajar duro y luchar por lo que se quiere nuestro actual presidente en lugar de ayudar a que la pobreza disminuya cada vez hay más y más, lo que crea son mediocres e inutiles y las personas que van junto a él, respetando opiniones, son personas que la mayoria de cosas que tienen son sin esfuerzo en cambio las personas pudientes que les ha costado lograr lo que tienen les duele perder algo por invasion...

    ¿Dondé esta la cultura de nosotros los venezolanos? ¿Dondé esta el querer progresar como país? Tantas cosas que nos faltan para progresar pero lamentablemente la mayoria de dichas cosas las tenemos, de gobierno en gobierno nos vamos hundiendo más, es como hora de tomar conciencia para progresar un poco, ójala muchas persona se hiciera un autoexamen y de verdad pensaran, ese cancer que tenemos en el cerebro del que hablas es tan cierto, da tristesa en la realidad que vivimos con tanta riqueza que tenemos en nuestro país... Saludos!

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