jueves, 25 de mayo de 2017

Venezuela ante el reto de la tolerancia

Cada noche el desvelo se apodera de mi descanso. Es imposible explicar a quienes me encuentro día a día, el desasosiego que la situación venezolana produce al migrante. Siempre encontraré comentarios de pena, o preguntas como: ¿y por qué no le echan?, ¿pero le habéis votado?, y cualquier intento de explicar la surreal historia venezolana se hace larga e imposible de hilar para la población de un país rico, como España (asumo que esta aseveración genera molestia, pero es un hecho innegable al que ninguna comparación puede acercarle a las realidades latinoamericanas, asiáticas o africanas). Sin embargo, en este enlace un colega abogado tachirense (Luis Manuel) hace un esfuerzo por explicar al extranjero ciertos aspectos del chavismo que no se difunden con tanto ahínco como si ocurre con la propaganda roja.

Por supuesto que mi preocupación no tiene que ver únicamente con la frustración ante la inacción diplomática, cuyos tiempos y pasos son siempre los menos apropiados para el que muere de inanición o por falta de medicinas. Esto es una realidad insoslayable que no hemos, como humanidad, podido modificar, sobre la base de las complejas relaciones macropolíticas. Tampoco tiene que ver con la sensación de soledad por la falta de empatía generalizada, que alrededor del conflicto venezolano percibo en mi lugar de residencia, y que puedo, perfectamente, mitigar relacionándome con otros venezolanos. Ante el exilio generalizado  puedes encontrar un "pana" en cualquier lugar del orbe (más de un millón de nacionales han dejado el país, en lo que se conoce como la diáspora venezolana, que recoge datos oficiales, otros estiman en 3 millones la cifra). Con los "panas" puedes drenar los horrores que te toca vivir en las madrugadas, cuando no sabes quién será el próximo en caer por la represión, la delincuencia o los linchamientos. Sin saber si ese próximo será un conocido o alguien extremadamente cercano, como ocurrió con Daniel Rodríguez, alumno de mi Universidad, específicamente de una sección en la que da clase una de mis mejores amigas, y dos amigas que son grandes colegas profesionales. Ellas sintieron un dolor que no conozco, pero que me aterra, porque sí, la muerte está al acecho y el miedo es cotidiano.

Lo anterior son motivaciones personales que propician las líneas que siguen . No paro de escandalizarme con la manera en que nos hemos consumido por la violencia, los números, las tendencias y las historias. La persecución, los linchamientos. En una semana recibí imágenes de amigos culpables solamente de ser hijos de chavistas con poder, con incitación al linchamiento social. Yo debo confesar que no sé cual sería mi reacción ante la visión de un revolucionario corrupto, como por ejemplo Max Arvelaiz, paseándose por la alfombra roja del Festival de Cine de San Sebastián, con el dinero que le hacen falta a los hospitales, pero al menos desde la tranquilidad de este escritorio y la sindéresis de los argumentos, no puedo defender un linchamiento sin ir en contra de mis propios principios, opino, como Briceño, que debemos ser mejor, porque no somos como ellos.

 Tengo familia, amigos y conocidos que han defendido de forma honesta a un modelo inservible, pero lo han hecho desde la mayor honestidad y, lastimosamente, con un fanatismo ciego que hace que muchos les tildemos de cómplices. Esto me hace reflexionar, pues no podría justificar un ataque, un golpe o un linchamiento social, y menos aún físico. Quizá la  idea del linchamiento de toda la izquierda chavista me produce un rechazo total, pues aunque no me case con sus ideales, es innegable que existe una izquierda democrática que no puede ser borrada del mapa, y forma parte del espectro político democrático, especialmente el venezolano. Además, retomando las palabras de Luis Manuel, de quien refiero su artículo al inicio de esta entrada, el 80 % de la oposición venezolana agrupada en partidos, es de izquierda o centro izquierda, poco liberalismo (en VENTE, en mediano grado), y solo NUVIPA, ORDEN son de derechas conservadores.

¿Qué quiero decir con esto?, que durante los últimos 7 años de mi vida me he volcado al estudio de la tolerancia desde una perspectiva filosófica, pensando que podría involucrarme en estudios sobre otros países, sobre el multiculturalismo, sobre procesos de paz o, mejor aún, escribiendo de como una revisión del liberalismo podría fortalecer la democracia occidental y promoverla en otros lugares, fundándose en la práctica de la tolerancia. Pero no, la realidad me ha hecho encontrar el reto de promover la tolerancia en una sociedad herida, como la venezolana, en la que no vislumbro una forma de encontrar la vía de acceso a una transición del chavismo hacia un modelo verdaderamente plural, sin que el odio y el resentimiento sembrado durante 18 años de martirio no salga a flote con nuestros peores procederes. Como se dice en alguna película de la cultura pop, a veces siento que hay personas que solo quieren ver el mundo arder.

En abril escribí sobre la necesidad de abrir espacios y dialogar, de lo mucho que debemos cultivar la idea de que la reconstrucción no puede partir de la venganza en contra del chavismo, sino del perdón y de la justicia, esa justicia que se ha negado con tanta vehemencia impartir  el partido de gobierno. Pero la justicia no puede ser impartida como en el Terror francés, que M. Ferro describió como una “forma de gobernar que se apoya en el resentimiento popular y que no se queda satisfecho ni saciado con un cambio de poder”.[1] No, la justicia debe propiciarse desde la constitucionalidad, recobrando los espacios perdidos, y haciendo los cambios necesarios para garantizar los mínimos procesos para la ciudadanía. Es decir, la transición debe contemplar un plan estructural de recuperación de la institucionalidad democrática que debe ser vigilada por los organismos internacionales multilaterales, para garantizar que el proceso no se vea contaminado por el odio, la venganza y, especialmente, el resentimiento producto de 18 años de apartheid socialista criollo.

Poco puede entenderse nuestra historia como opositores si no has sido discriminado, atropellado o amenazado por tu tendencia política, pero eso nos permite, en un ejercicio de tolerancia, ponernos en el lugar del otro, considerándolo como una persona, esa persona digna que ellos no vieron en nosotros, y así abstenernos de suprimirles, aun cuando sigamos estando en desacuerdo con lo que profesan, lo que defendieron y auparon, o los actos que cometieron. Yo deseo para ellos los debidos procesos, la administración imparcial de justicia, el respeto a sus derechos fundamentales, porque son dimensiones de la propia dignidad humana. Yo deseo para los que cometieron crímenes, las garantías procesales que no supieron o no quisieron darle a nuestros presos políticos.Los desacuerdos morales sólo se pueden solventar satisfactoriamente bajo parámetros de justicia democráticos, todo lo demás decanta en una imposición, como lo ha hecho el chavismo durante 18 años.

Del rescate de la institucionalidad para proporcionar justicia es que se puede construir una sociedad que va a requerir de tolerancia para evitar el desenlace fatídico que supondría una confrontación bélica civil. Y estas son palabras que no quiero dirigir sólo a la oposición, la disidencia y la resistencia, sino también a la izquierda democrática que añora el chavismo como fuerza mayoritaria, justicia y tolerancia para todos. Como alguna vez dijo Rawls en la Teoría de la Justicia, solo bajo le velo de la ignorancia podemos construir un sistema de justicia bajo parámetros que satisfagan los reclamos de todos. Cuando ignoramos todos aquellos elementos preconstituidos que acompañan nuestros juicios de valor, podemos alcanzar acuerdos y consensos que se centran en la igualdad y la propia libertad (ojo, aquí me tomo licencias interpretativas de una idea mucho más compleja). Para Rawls “donde encontramos la justicia formal, el imperio del derecho y el respeto a las expectativas legítimas es probable que encontremos también la justicia sustantiva”.[2]

Con esto del velo de la ignorancia, refiero una idea de Rawls,  que nos puede ayudar a encontrar el sentido de la reconstrucción de un sistema de justicia que pueda dar garantías de constitucionalidad bajo el imperio de los Derechos Humanos fundamentales, y que como lo explica Freeman,[1] sirve para dejar de lado la información que no es moralmente relevante a la hora de decidir qué principios deben implementarse para obtener una concepción de justicia. De esta forma, criterios como la religión, la raza, el género, grupo étnico, clase social, entre otros, son irrelevantes a la hora de elegirlos y generar una sociedad donde pueda edificarse una estructura que garantice el verdadero ejercicio del poder político en condiciones de igualdad para sus miembros.

El reto de la tolerancia en Venezuela, nación llena de heridas, y cuyo proceso político violento está en plena ejecución, supone la posibilidad de que cada uno de nosotros entienda que la crisis no se acaba con la deposición del chavismo (que espero sea por vías pacíficas y democráticas por el riesgo que supone caer en un juego distinto al constitucional, que es el territorio de ellos, los que detentan las armas); sino que la verdadera tarea es la reconstrucción de un país que después de 18 años sigue con los mayores niveles de pobreza de la región (pobreza crítica latinoamericana, 80%) y una delicada situación económica propiciada por el desfalco de los mayores recursos monetarios de la historia del país, hipotecados a rusos y chinos, por lo que hay que empezar a proyectar estos escenarios, en vez de dejarnos llevar por la espiral de violencia que nos consume.


[1] FERRO, Marc, Historia de Francia, Madrid, Ediciones Cátedra, 2003, p. 180.
[2] RAWLS, John, Teoría de la justicia, México, Fondo de Cultura Económica, p. 67.
[3] FREEMAN, Samuel, Rawls, Londres/Nueva York, Routledge, 2007, pp. 143-144.


viernes, 5 de mayo de 2017

LA CONSTITUCIÓN DEL 99: ¿la niña de los ojos de Chávez? ¿En serio?

Hace unos meses expresé la necesidad de un nuevo pacto social, para establecer nuevas bases sobre las cuales construir una democracia sostenible en Venezuela. En dicho texto, dije que la Constitución del 99 había muerto de inanición y en su incapacidad de hacer balances institucionales dentro de sus poderes, haciendo expresa mención a las falencias de controles, mal federalismo o el adefecio jurídico de la Sala Constitucional. Sin embargo, esta idea del nuevo pacto social ha sido tomada como caballito de batalla por parte del monstruo que gobierna el país. El chavismo, padre de la Constitución de 1999, encuentra en la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente (o prostituyente, Ramos Allup dixit) una posibilidad de ganar espacios, tiempo, evitar elecciones o, también, su propia tumba.
Sigo creyendo en que uno de los pasos para la transición debe pasar por un nuevo pacto social, pero eso no significa que esté de acuerdo con que la iniciativa de ese nuevo pacto social parta de la presidencia, que adolece de ilegitimidad: ab initio y de ejercicio. Incluso, creo que la vía de la Reforma pudiese corregir ciertos desaciertos y no todo supone una constituyente (incluso, el planteamiento verbal de Maduro califica para Reforma). Pero lo que estamos presenciando es el principal y más grande fraude constitucional de la historia nacional, sustentado a su vez en la poca claridad de la Carta Magna y en los poderes de la Sala Constitucional, que seguramente interpretará en favor de la iniciativa de Maduro, antes las dudas planteadas.
Este post no va de analizar la Asamblea Constituyente ni el Poder Originario, ya han dicho lo suyo los expertos más calificados, no solo por sus conocimientos sino por su trayectoria, y solo voy a afirmar: iniciativa no es lo mismo que convocatoria y que la única forma de ejercicio del sufragio es la universal, directa y secreta, porque la Constitución no es un cúmulo de normas aisladas que se interpretan individualmente, no, es un cuerpo sistémico integrado de forma lógica y unitaria. Así que no hay manera de que la convocatoria de la ANC provenga de la presidencia, pues solo tiene iniciativa. Ratifico así, lo dicho por Hernández, por Brewer, por Haro, por Carrillo, entre muchos otros buenos abogados que han dado su opinión.

El presente documento tiene una finalidad, levantar mi voz de protesta y asombro en contra del discurso que se pretende instaurar sobre que la Constitución de 1999 es la hija de los ojos de Chávez y que se está asesinando su legado. Si la Constitución de 1999 fue hija de Chávez, entonces Hugo Chávez fue el principal maltratador de su hija, pues la ruptura del orden democrático consagrado por ella provino de Chávez, ¿o es que la memoria histórica nacional es tan corta para olvidar que cuando los límites democráticos derivados del corte liberal de la Constitución fueron obstáculo constante para el desarrollo del proyecto autoritario del chavismo?
No seré fanático de la Constitución del 99, pero no puedo objetar ni su corte liberal, ni su carácter democrático y menos aún su legitimidad. Por ende, como venezolano, debo decir que fue su padre el principal vejador de la niña, la bicha. Y espero poder citar una serie de actos llevados a cabo contra su propio espíritu liberal y democrático, que demuestran que el hilo constitucional se fracturó por obra de la mano zurda ungida de Hugo, así como que la Constitución fue un obstáculo, por su propio corte liberal, y que fue poco a poco removido para pasar de una democracia novel, a un autoritarismo competitivo, hasta ser letra muerta bajo la mano autoritaria de Maduro.
Advierto, no es sino una enumeración de casos importantes que son apenas porción de las vulneraciones constitucionales.[1] Puedo empezar con el dictamen de la ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, abiertamente inconstitucional, pero constitucionalizada con la venia de los magistrados de un Tribunal Supremo de Justicia politizado a partir de la reforma de su estructura del 2004.[2] Esta norma afecta considerablemente la libertad de expresión e información y asume potestades discrecionales para el Estado en materia de control y censura. Es la norma reina que ha propiciado la censura previa y la obscuridad en la información dentro del país, y no es de Maduro, no, es de Chávez, y es inconstitucional. Igualmente la denominación de Bolivariana de las Fuerzas Armadas, es una figura no contemplada en la Constitución, así como ocurre con las milicias, y también con los consejos comunales. Todas obras de Chávez y en franca oposición a la Constitución. También tenemos una historia de horror en el caso de las expropiaciones de la propiedad privada, cuyo resultado fue confiscatorio, porque en la mayoría de los casos no hubo pago de justiprecio, y en muchos otros ni siquiera hubo debido proceso, ambos garantías constitucionales democráticas fundamentales. Más de 3 millones de hectáreas habían sido expropiadas en 2012,[3] y no hay constancia de pagos salvo aquellos que se refieren a casos emblemáticos de interés internacional, como los de EXXON MOBIL y CEMEX.
María Emilia Rebollo,[4] afirma que para 2016, no habían "estadísticas oficiales en las que se especifique la cantidad de terrenos que fueron tomados, si bien se estima en base algunas declaraciones públicas de funcionarios del Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras (MPPAT) y del Instituto Nacional de Tierras (INTI) que los predios serían 1.200, es decir, 5,7 millones de hectáreas." No olvidemos el caso  de Franklin Brito, quien murió por la omisión constitucional de Chávez de escuchar los justos reclamos del hacendado, quien emprendió una huelga de hambre que culminó en fatalidad. De esta forma, la confiscación asumió la forma de expropiación, y esto es obra de Chávez, y es inconstitucional, junto con las leyes impulsadas por el Parlamento que legalizaron estas acciones mediante la imposición de declaratorias de utilidad pública previas, que permitían la toma de posesión de los fundos afectados, así como de empresas y bienes.

Bajo el mandato de Chávez también se propició la estructuración ad hoc de los poderes públicos, como es el caso del Poder Electoral, con una decisiva influencia del Poder Judicial, con la única intención de subvertir los debates y procesos democráticos que podrían llevarse en un parlamento para la designación de sus miembros. Siendo caballo de batalla la presencia de miembros confesos del Partido de Gobierno dentro de la misma directiva del ente encargado de los procesos electorales, es imposible recordar el activismo político de Jorge Rodríguez o de Socorro Hernández. Eso es inconstitucional, y provino de la mano de Chávez, esa mano que tanto vejó a la Constitución. También una táctica disuasoria para quienes empezaron a desconfiar más y más de la imparcialidad del ente encargado de los procesos electorales.

Por supuesto que muchas de las conductas del chavismo fueron propiciadas por errores de la oposición, como el dejar en manos del oficialismo la Asamblea Nacional, lo que permitió disfrazar de legalidad la inconstitucionalidad, pero esto no obsta para calificarlas de constitucionales. Chávez subvirtió el contenido de las leyes habilitantes, que sólo podrían versar sobre ciertas materias, y el Parlamento le otorgó poderes ilimitados a través de leyes habilitantes, excediendo de los límites constitucionales, permitiendo que el otrora líder de la revolución izquierdista, impusiera más de 200 leyes de lo más variopintas, inclusive en materias de reserva legal. De tal forma que la revolución no es solo un entramado político e ideológico, sino también un berenjenal jurídico que da todo menos seguridad jurídica.

Estos son solo ejemplos puntuales, que junto con la Reforma perdida, y luego incorporada mediante una Enmienda y leyes sucesivas. La gente negó las reformas propuestas, como la reelección indefinida y la denostación del pluralismo político por un  socialismo impuesto, pero Hugo Chávez se encargó de maniobrar los hilos del poder para incorporar todo mediante la Enmienda y leyes inconstitucionales. No podemos olvidar que cuando Antonio Ledezma ganó democráticamente la Alcaldía Mayor, Hugo Chávez nombró un cargo burocrático paralelo, para vaciar de competencias el periodo constitucional de Ledezma. Así, de la nada, y contra la Constitución apareció Farias, como Jefa de Gobierno del Distrito Capital,[5] bajo la figura de la la Ley Especial sobre la Organización y Régimen del Distrito Capital. Pero sus actos inconstitucionales fueron más allá, incluso contra sus propios copartidarios, como la oscura acción respecto del gobernador de Apure, J. Aguilarte, quien “renunció”, o como decimos los venezolanos “lo renunció Chávez”, asumiendo sus funciones Ramón Carrizales, contra toda norma de derecho.[6]

Así que contribuyamos al cambio, no hablemos de las acciones de Maduro como una traición a Chávez, no seamos falsos, que la Constitución y el hilo constitucional democrático está quebrado desde hace mucho. No aportamos nada positivo, si no contamos los hechos de forma veraz. Llamamos a la Constitución del 1999 la obra de Chávez cuando fue el primer promotor de la inconstitucionalidad, que siempre que sintió que la democracia obstruía su proyecto político, y no dudó en violar la Norma Normarum, a su antojo, como cualquier megalómano lo haría para mantenerse en el poder.
Maduro es tal como Chávez, pero sin carisma y apoyo internacional. Por supuesto que a esta entrada le falta profundidad en normas y leyes, pero es una entrada de blog, que da elementos suficientes para que cada quien indague sobre el mito de Chávez.

ME FALTARON MUCHAS VULNERACIONES CONSTITUCIONALES, ¡¡escribe las que consideras pertinentes en los comentarios!!



[1] Asdrúbal Aguiar escribió sobre estos temas con amplia documentación, véase: Aguiar, A. (2012), Historia Inconstitucional de Venezuela (1999-2012), Caracas: Editorial Jurídica Venezolana. Disponible en línea en:  http://allanbrewercarias.net/Content/449725d9-f1cb-474b-8ab2-41efb849fea9/Content/II.5.55.pdf
[2] Entre 2004-2013, el Tribunal Supremo de Justicia no dictó ninguna sentencia en contra del Gobierno. Esa fue la conclusión a la que llegó un grupo de juristas entre quienes figuran Antonio Canova, Luis Alfonso Herrera, Rosa Rodríguez y Giuseppe Graterol, tras analizar 45.474 sentencias de las salas Constitucional, Político Administrativa y Electoral. Fuente: http://runrun.es/nacional/venezuela-2/251454/los-13-records-mundiales-del-comandante-galactico.html
[4] Rebollo, M. (2016), La revolución que no fue: las tierras expropiadas en Venezuela, improductivas. Ámbito.com [en línea], disponible en: http://www.ambito.com/827537-la-revolucion-que-no-fue-las-tierras-expropiadas-en--venezuela-improductivas
[5] Así lo reportó BBC MUNDO en 2009:
  http://www.bbc.com/mundo/america_latina/2009/04/090415_0912_chavez_caracas_amab.shtml
[6] Para ahondar en ello Tal Cual publicó esta nota en febrero de 2011: http://www.talcualdigital.com/Nota/48379/una-renuncia-polemica

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