sábado, 16 de enero de 2010

CONSTITUCIÓN DE TRANSICIÓN

Hoy, 16 de enero de 2010, el presidente de la República afirmó, con amplio uso de la cualidad "ignorancia", que la constitución de 1999 es de transición al modelo socialista.
Las constituciones, por su calidad de norma normorum, con un marcado carácter organizacional y estipulador de derechos y deberes, no pueden tener un carácter transitorio, por cuanto la seguridad jurídica de un estado depende de la estabilidad que genera la existencia de una norma incólume, que puede irse, poco a poco, adaptándose a los cambios sociales, y normalmente son bruscamente modificadas o derogadas cuando se está en presencia de un proceso abrupto de cambios, generalmente político.
Así que, por lo menos jurídicamente, no existe tal cosa como el carácter transicional de una constitución, por el contrario, una de las características esenciales de las normas supremas es su permanencia, así como también lo es para la Ley y demás normas jurídicas.
Quizá el presidente lo que quiere decir es que se cansó de la Constitución que perfectamente establece controles y rendiciones de cuentas, así como una organización del estado venezolano acorde con la voluntad de un pueblo y no la suya, y por ende, la excusa que usa para justificar su mutilación (material y formal), es la transicionalidad, lo cual no es más que la ignorancia jurídica llevada al extremo.

LOS PENDEJOS

El gobierno de la república anuncia un sistema de racionamiento eléctrico que implica que todo el país sufrirá las consecuencias del mismo. De igual manera, anuncia que los niveles de agua están por debajo de los niveles necesarios debido a la sequía y que por eso "todos" los venezolanos debemos tomar consciencia y entender las medidas sobre racionamiento que serán implementadas. La novedad es que la ciudad capital, Caracas, por primera vez se verá realmente afectada por un cronograma de racionamiento, estipulado de manera unilateral por el ejecutivo nacional, sin consultar los ejecutivos regionales o municipales, lo cual no es sorpresa ya que el país tiene una sola voz autorizada en materia gubernamental.

Si bien hay un componente cierto de ineficiencia y falta de inversión por parte del gobierno nacional en cuanto al mantenimiento de la infraestructura generadora de energía eléctrica, con sentarnos a llorar no vamos a solucionarlo de la noche a la mañana y nos toca protestar por la situación pero, a su vez, reconocer que la sequía ha sido intensa y que los niveles de las principales represas del país están por debajo de los deseado, y cualquiera puede cerciorarse de ello viendo las fotos de la represa Uribante-Caparo, que muestran claramente la iglesia de Potosí y su cementerio (Potosí era el pueblo que se ubicaba en el lugar antes de la construcción de la represa), que ahora son visitados por turistas, cuando antes estaba cubierta de agua.

En este orden de ideas, los anuncios de racionamiento de energía son lógicos, a pesar que el gobierno insiste en achacar la culpa a la naturaleza y evadir cualquier tipo de responsabilidad, pero el discurso del racionamiento para todos por lo menos tenía cierta coherencia, por cuanto según el poder ejecutivo, en gobiernos anteriores sólo le cortaban la luz a "los pendejos", palabra usada por ellos en su eterno coloquio vulgar, y que trataba de aclarar que TODOS los venezolanos ibamos a sufrir por igual las consecuencias de las políticas en la materia, igualando la situación de varias regiones que habían cargado la cruz desde hace meses, y que ya la carga no recaería en ciertos sectores (los pendejos) para evitar el descontento de ciudades como Caracas.

La cuestión es que Caracas sólo aguantó un día de racionamiento, las cacerolas sonaron, la molestia se vio, y el habitante de la capital no dudó en utilizar todos los medios a su alcance para reprochar tal medida. Los vientos de protesta llegaron a Miraflores y el Presidente de la República en cadena nacional decidió suspender el plan de racionamiento en la capital, manteniéndolo en el resto del país. Rodó la cabeza del ministro que había sido comisionado especialmente para el tema eléctrico, que tenía escasos días de haber sido nombrado, ya que la culpa no podía recaer en Chávez, y Caracas quedó incólume en cuanto a suministro de energía eléctrica, es decir, cero racionamiento.

Lo cual me lleva a hacer mención al título de este artículo, ya que por simple inferencia, si en la cuarta solo le cortaban la luz a los pendejos, y en la quinta todos sufrirían por igual, entonces, si Caracas no puede quedarse sin energía, creo que los de la provincia somos los pendejos, y no lo dije yo, lo dijo el poder ejecutivo. El presidente le tiene miedo a la protesta popular de Caracas, es innegable el monstruo que configura la ciudad capital, pero se le olvida que la provincia vota, tiene necesidades y sabe perfectamente que las medidas contra la situación extraordinaria de la electricidad, a pesar que el jefe de estado las haya hecho recaer sobre un ministro, provienen de un presidente que se ha jactado inifinidad de veces en que las decisiones las toma él, y que nada pasa sin que él se entere, además, a fin de cuentas, la culpa es del ministro, que puso la torta, pero..., ¿quién nombró al ministro?

miércoles, 6 de enero de 2010

SOBRE EL RACIONAMIENTO ENERGÉTICO VENEZOLANO

En este siglo XXI la conciencia ecológica ha generado numerosas corrientes filosóficas y científicas que tratan de crear en el hombre, apelando a su razón, conductas que eviten el uso abusivo de los recursos naturales, y así disminuir la emisión de gases contaminantes.
La generación de electricidad normalmente lleva consigo la emisión de gases contaminantes o el uso de recursos naturales (como el agua), que implica la necesidad de buscar fuentes alternativas de producción de energía eléctrica que no generen contaminación. Se ha hecho eco del uso de la energía eólica, pero a su vez se afirma sus efectos contaminantes por el sonido que emiten, de igual manera hay quienes buscan apelar a la energía nuclear, la cual si no es manejada correctamente puede provocar catástrofes indeseables. Es un debate mundial, todos los países desarrollados están a la búsqueda de fuentes alternas para generar electricidad, económicas y amigas de la naturaleza.
Ahora bien, ese no es el caso venezolano, ante la crisis grave por la escasez de energía eléctrica se ha propuesto el racionamiento, no consensuado, sino unilateral, afectando todo el aparato productivo de una nación, así como la proposición de CERO políticas que busquen la proliferación de ideas sobre fuentes alternas para la generación de electricidad. Durante doce años la inversión ha sido nula en esta materia, y simplemente se han generado situaciones autoritarias ante el manejo de la crisis que han, a su vez, generado reacciones por parte del aparato productivo nacional que se circunscriben a realizar actividades que ocasionan un daño ecológico que a la final es irreparable.
Los pequeños comercios y las grandes empresas han apelado al uso de plantas de generación de energía impulsadas por combustibles fósiles, desde las más pequeñas hasta las más grandes, que durante todo el día y noche emanan CO2 en cantidades industriales, lo cual busca contrarrestar las políticas unilaterales de racionamiento de la electricidad.
A su vez, en Venezuela las políticas ecológicas no hacen eco en la sociedad, ya que para lograr preservar el agua, líquido preciado de cuyos niveles depende la producción de electricidad, y prácticamente la permanencia de la vida en el planeta, es necesario la preservación de las cuencas hidrológicas, lo cual en este país parece inútil debido a la constante e indiscriminada tala de árboles y devastación de la flora local, por medio de actividades informales. De igual forma no existe en Venezuela un programa de reciclaje del agua, que ayude a contrarrestar los efectos de las aguas servidas que contaminan la mayoría de los ríos y quebradas que cruzan cualquier asentamiento poblacional. Por ahí se podría empezar, uso racional del agua y políticas para su efectiva preservación, así como darle eficacia a la Ley penal del ambiente, que existe, y poco a poco se convierte en letra muerta.
Ahora bien, pasando un poco del plano ecológico, al plano productivo, la primera medida a adoptar para no alterar el proceso productivo del que dependen muchos venezolanos para poder mantener su actividad comercial, pagar salarios y mantener los niveles de empleo estables, es el cambio del huso horario, que sufrió una alteración de treinta minutos que provoca que a las seis de la tarde ya haya oscurecido y por ende la necesidad de la luz eléctrica, cuando aún están en marcha procesos de la actividad productiva secundaria y terciaria, lo cual genera un aumento en la demanda de la misma.
Otra de las políticas públicas que podrían implementarse es el otorgamiento de incentivos, fiscales primordialmente, a aquellas empresas y/o establecimientos comerciales que logren reducir el consumo de energía eléctrica en cantidades considerables, mediante el uso racional de la misma, ya sea por la adquisición de bombillas ahorradoras de electricidad, o la sustitución de artefactos de vieja data que consumen energía en exceso por nuevos ahorradores de energía. Igualmente, es necesario que las autoridades municipales, estadales y nacionales, se reunan con las cámaras empresariales a manera de lograr acuerdos sobre horarios, necesidades y políticas de racionamiento, para que el país se vea beneficiado con las resultas de dichas mesas de trabajo.
Otro de los males que agravan la situación energética en Venezuela, es la cantidad de personas "colgadas" (uso ilegal mediante tomas clandestinas para la obtención de electricidad), que no están sujetas a control alguno y que por razones populistas (miedo a perder el voto de las personas que se ven beneficiadas de la toma ilegal), no son sujetas a la regularización en el consumo energético, y cuyo impacto es mucho mayor que el de cualquier gran empresa, ya que alimenta a poblaciones de bajos recursos que muchas veces ascienden a las miles o cientos de miles de personas.
Soluciones hay, pero todas necesitan del concurso del país, estamos claros en la gravedad de la situación, pero también tenemos conocimiento de que el problema no recae sólo en los consumidores, sino que hay una gran responsabilidad gubernamental por su falta de previsión frente a algo que es un servicio público fundamental, y del que depende la sociedad industrial y del conocimiento en este Siglo XXI. Hay que tomar conciencia, pero también hay que asumir responsabilidades, y entender que un país no se maneja desde una silla, sino desde mesas, auditorios, foros y cualquier otro espacio que genere DEMOCRACIA.

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