sábado, 22 de enero de 2011

LA MANIPULACIÓN DEL PROBLEMA HABITACIONAL

Hacerle creer al necesitado que el problema de la vivienda es del capitalismo, y jugar con sus necesidades para instarlo a realizar actos como las invasiones de terrenos "desocupados", es la manera más vulgar de disfrazar la incompetencia en la solución del problema habitacional del país. También es la forma más económica de hacerlo. La incapacidad del gobierno venezolano en la construcción de vivienda no tiene que ver con sabotaje ni por la existencia de intereses oscuros, especulación y acaparamiento de terrenos, estemos claros que un gobierno con poderes plenipotenciarios como el actual, pudo haber hecho las viviendas que hubiera querido, pero no, hoy el gobierno nacional está encausado en la magnifica obra de caridad que implica llevar un cable para fortalecer la conexión de internet a nuestro actual satélite, Cuba. Basta de hipocresía política, el problema de la vivienda es una consecuencia de 12 años ocupados en hacer política de la más baja calaña, y nunca han gobernado el país. Una persona en estado de necesidad que vive en un rancho de 2 x 2 con sus 3 hijos y esposa, ve en las palabras del jefe de estado la panacea de su dolor; pero no sabe que está siendo usado para la consecución de fines ulteriores como joderse en los que tienen algo, para satisfacer las necesidades que no pueden ellos mismos satisfacer por su TOTAL Y ABSOLUTA INCAPACIDAD a la hora de administrar los recursos econímicos del estado. El pauperrismo de nuestros ciudadanos, debido a la decadencia moral y educativa de nuestra sociedad, es la materia prima perfecta para la manipulación política, usar su dolor y sufrimiento como personas que no viven en una sociedad que genera oportunidades sino parásitos del estado para poder dominarlos sin límites.
Si en el país existieran condiciones que brindaran seguridad jurídica, estabilidad inflacionaria y respeto a la propiedad privada, seguramente se hubiesen construido más viviendas (provenientes del capital privado y público), los cánones de arrendamiento no se hubiesen hecho insostenibles, y exagerados, y los ciudadanos ejerciera las relaciones comerciales de compra-venta de inmuebles en mejores condiciones, por cuanto la libre oferta y demanda en medio de un sistema jurídico confiable, genera paz y tranquilidad en el propietario de los factores de producción así como en el ciudadano que necesita un lugar donde habitar de manera digna, y no estaríamos atravesando esta embarazosa situación, en la que, se ordena tomar lo que es de otros, para solucionar un problema del que el estado no se ha encargado de solucionar en 12 años, y sólo lo tomó en cuenta cuando le explotó en la cara, antes de un año electoral decisivo. Pura demagogia, pura basura ideológica.
Sean sinceros con el que ustedes, gobernantes, llaman "pueblo", que es el término más vacío para señalar a los ciudadanos de clase baja, y observen como en un país donde el capitalismo de estado impregna toda la actividad nacional, la culpa de alguna manera, termina siendo puesta en manos de quienes sólo han cometido el PECADO SOCIALISTA de ser propietarios de algo.

jueves, 13 de enero de 2011

LA UNIVERSIDAD Y LA MUNDIALIZACION 1era parte

La reciente discusión, aprobación, sanción y posterior veto de la Ley de Educación Universitaria, despertó en mi la necesidad de escribir sobre el papel de la universidad contemporánea ante el reto de asumir la realidad del mundo globalizado, que ya lo hace y lo sigue haciendo, pero que con el transcurrir de los días expone nuevos retos a la comunidad universitaria global. Por ello me dispongo a establecer algunas ideas que puedan ilustrar sobre el punto de la universidad en mundialización, tomando en cuenta que la mayoría de las ideas esbozadas acá provienen del conocimiento adquirido en la cátedra dictada por el Dr. Nicanor Ursúa en mis estudios de maestría, y que configuraron excelente material para desarrollar y que uso como base para el presente escrito.
La universidad latinoamericana, en el S. XX y lo transcurrido del S. XXI, se ha caracterizado por plasmar la academia como punto central pero acompañado de una concepción de mercadeo que se ha visto obstaculizada por la burocracia. Normalmente el estado docente se presenta como miembro importante de la sociedad universitaria en los países latinoamericanos, lo cual no es el común denominador en otras sociedades como la estadounidense y la europea, donde la universidad tiene un marcado carácter de gestión privada.
La universidad, enmarcada dentro de la concepción Humboldtiana, estaba a cargo de la investigación y la enseñanza, pero a su vez dentro de un entorno de aislamiento en el que se preponderaba la libertad académica. Pero, en el mundo actual, este modelo Humboldtiano ha sido superado por cuanto es imposible abstraer la Universidad de la sociedad globalizada, conformada por grupos políticos, medios de comunicación, sociedad civil y cualquier otro tipo de grupos que ejercen presión para que la misma sea columna vertebral del cambio exigido por la sociedad global.
Es decir, existen una serie de desequilibrios en la Universidad que configuran obstáculos a la hora de satisfacer la demanda global del progreso que le es exigido. En el caso de la universidad venezolana, las exigencias de la sociedad, muchas veces superan la capacidad de respuesta, por problemas presupuestarios o déficit de recursos humanos y materiales que limitan la actividad académica. Asimismo, hoy en día, el conocimiento es tan extenso, las fuentes tan amplias y diversas que es prácticamente imposible que la universidad pueda controlar toda la gama de conocimientos que abarca la sociedad globalizada, en la que sólo en las redes comunicacionales alcanzan millones de documentos dignos de ser analizados y discutidos. Estos “desequilibrios”, deben ser abordados, pero ¿cómo? En primer lugar, la universidad actual debe arriesgarse a diferenciarse de la otra, pero en el caso venezolano, ¿cómo se logra esa individualización?, al respecto podemos establecer, con claridad, que cada región del país posee una o varias instituciones de educación superior emblemáticas, que debe asumir las características diferenciales del conglomerado social de dicha zona y establecer como bandera la atención de las necesidades de dicha región, que luego coadyuvara a la integración nacional de todos los factores regionales. En esta labor individualizadora de creación de identidad universitaria, debe aprovecharse las necesidades del mercado, por cuanto es utópico creer que la universidad puede funcionar exclusivamente con recursos públicos, y debe la misma generar recursos para su autogestión.
La Universidad debe aprender experimentando, poniendo a prueba diversas formas de avance, ser innovadora y generar en su plantel humano, iniciativas que ayuden a la profesionalización de sus docentes, en diversas ramas del conocimiento que puedan generar ideas y aportar soluciones a los problemas de la sociedad actual, y no dejar que la universidad pierda vigencia en el aporte de soluciones. La universidad, debe ser activa, no pasiva ni reactiva, ante las contingencias sociales, debe asumir los retos con prudencia, firmeza, pero sobretodo, con sabiduría.

lunes, 10 de enero de 2011

LEY COMO FUENTE DE DERECHO ROMANO

En términos generales, la palabra Ley (Lex-legis) indica vinculación, regulación obligatoria, que es impuesta por quien tiene la facultad de establecer su voluntad a otras personas, quienes la aceptan y cumplen.
La ley es la manifestación de voluntad del pueblo organizado políticamente, cuyos mandatos son obligatorios para todos, debe ser elaborada y declarada por los órganos adecuados, que en el caso romano, eran los comicios. La ley indica una deliberación de voluntad con efectos obligatorios. Para Bonfante: “Ley es modo de formación del derecho por obra de los órganos destinados a ese fin”[1]
Los romanos diferenciaron la ley, en pública y privada, siendo la primera una deliberación de los órganos del estado cuyo resultado se imponía a todo el pueblo, es decir, la norma cobija al conglomerado social, siempre. Por su parte, la ley privada implica una deliberación de voluntad con efectos obligatorios, es decir, la ley privada implica la sujeción voluntaria del individuo (o los individuos) a las prescripciones de la norma, por cuanto sería inútil pensar que una persona que no ha querido estar bajo una determinada relación jurídica sea sometida a esas normas jurídicas. Así, “la lex significa una norma vinculante entre dos sujetos (lex privata) o entre la totalidad del populus (lex publica)” (Mainar, 2009)
De igual manera, el derecho romano distinguió la ley en otras categorías, la de lex datae y lex rogatae. Las leyes rogadas son aquellas que provienen del comicio, previa proposición de un magistrado (normalmente un Cónsul), y que luego deberá ser ratificada por el Senado, mediante la auctoritas patrum. Por su parte las leges datae son “emitidas por los magistrados en uso de las facultades otorgadas por los comicios y que, generalmente, contienen normas administrativas; por estas leges datae se establece el régimen municipal.” (López, 2007)
En materia de fuentes del derecho nos referiremos a la ley rogatae, que configura la ley como producto de la labor del órgano legislativo, es decir, la ley en sentido estricto, y cuya referencia actual la podemos conseguir en el artículo 202 de la Constitución Nacional. Ya después, trataremos a fondo el tema de la ley, su formación, sus partes y tipos, de conformidad con el derecho romano.
Es importante observar como, en la época republicana romana, se materializa la división de fuente de producción vista como órgano que emite la norma, y la misma norma como resultado de la labor del mismo órgano. Así tenemos que sólo la ley emana del comicio y cualquier otro acto que tenga fuerza, valor y rango de ley no necesariamente es una ley, por cuanto, en sentido estricto, y por muy repetitivo que suene, ley es solo aquella que proviene del órgano competente. Esta diferenciación es, igualmente útil para el derecho actual, el venezolano inclusive, ya que si vemos la situación presente de la ley habilitante (sin entrar a discutir su legalidad y/o legitimidad) sino la esencia de la institución establecida en la Carta Magna, vemos que la Asamblea Nacional tiene la posibilidad de sancionar la misma para que el primer mandatario nacional dictamine normas jurídicas, pero lo hará a través de un decreto, que es el acto ejecutivo por excelencia, que tendrá FUERZA, VALOR y RANGO DE LEY, mas no será una ley, sino un decreto-ley.



[1] Bonfante, Pedro. Instituciones de Derecho Romano, 1959, p.22

sábado, 8 de enero de 2011

LA COSTUMBRE COMO FUENTE DE DERECHO ROMANO MONÁRQUICO

Las primeras manifestaciones de las normas jurídicas las encontramos en Roma, específicamente en el derecho consuetudinario. Primeramente, se encuentra a los mores maiorum, o costumbres de los antepasados "que se hicieron vinculantes en la conducta social de los ciudadanos tras un proceso de divinización, apoyado sobre la moralidad en el marco de las relaciones familiares, fundamentalmente” (Mainar, 2009). En este período monárquico de Roma, las relaciones interpersonales no suponen mayores complicaciones y se puede inferir que ante esta situación no surge la imperiosa necesidad de tener leyes escritas sino hasta mucho después, instaurada la República.
Dentro del marco definitorio de fuentes de producción, no escritas, ya sean percibidas como el órgano que produce la norma jurídica o el resultado de la labor de dicho órgano, referidas, obviamente a la costumbre, se podría decir, que esas costumbres ancestrales (mores maiorum) son el origen de lo que se puede definir como costumbre y que durante tres siglos de la historia de Roma, fue fuente única de derecho privado, los usos que estaban en vigor y que pasaron, por tradición, de las poblaciones primitivas a la nueva nación.
La Costumbre es la fuente más natural y espontánea, pues de ella toman su origen las demás normas sociales, y es definible como: observancia espontánea de la norma que responde a la convicción jurídica del pueblo. De conformidad con esta conceptualización se infiere que el derecho consuetudinario monárquico se debe a hechos repetidos y uniformes en el tiempo que la sociedad acata por responder a principios de necesidades sociales.
De la definición esbozada, se desprenden dos elementos concurrentes para poder considerar un hecho como costumbre y, por ende, fuente de derecho en la monarquía:
· Elemento Objetivo: “Inveterata Consuetudo”, va referido a la repetición del hecho en la realidad, que la verificación del hecho sea constante. Hechos que su repetición generó el favor popular por sus ventajas. Pero la repetición no basta para considerar un hecho costumbre, es necesaria la presencia del segundo elemento, subjetivo, “opinio iuris seus necesitatis”.
· Elemento Subjetivo: “opinio iuris seus necesitatis”, la convicción jurídica es elemento relevante para la configuración de la costumbre como fuente de derecho, es decir, “que la norma se debe observar como derecho, y la observancia espontánea de ella” (Bonfante, 1959). En otros términos, en la sociedad existe la plena creencia que la repetición de dicho hecho configura una norma jurídica que puede ser exigible; que su realización puede ser impuesta por el poder establecido, debido a que es jurídicamente exigible. “…Se expone como elemento la aprobación de la generalidad, pero no se expresa que la aprobación debe recaer sobre el valor jurídico de la norma consuetudinaria,…” (Bonfante, 1959); valor jurídico que es lo elemental. El hecho repetitivo, aislado, podrá configurar un hábito, o una costumbre extrajurídica, pero la convicción de los individuos que configuran el conglomerado denominado pueblo, sobre su validez como norma de derecho, es lo que le otorga al hecho inveterado su validez como costumbre jurídica y fuente primordial del derecho monárquico romano.

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