sábado, 24 de diciembre de 2011

LAS MAGISTRATURAS

En este post, sólo voy a dar indicaciones sobre lo que deben estudiar, conjuntamente sobre puntos de referencia del tema 8, Las Magistraturas.

MAGISTRATURA:
Se trata de un cargo o función política mediante el cual su titular ejerce en nombre de la República Romana, una serie de funciones y actos de la vida pública, con efectos vinculantes para todos los ciudadanos.

Las magistraturas pueden ser MAYORES y MENORES, ORDINARIAS y EXTRAORDINARIAS
Las Magistraturas mayores son aquellas que ejercen el "imperium", es decir el poder, por cuanto es su derecho originario en virtud de la conformación de la República y la asunción de las funciones que conformaban el "imperium" del monarca. Cuando existe una delegación de funciones, nacen las magistraturas menores, que carecen de imperio pero a las cuáles el magistrado superior le ha otorgado las competencias respectivas.
Las magistraturas serán ordinarias cuando integran la estructura republicana política de manera permanente, integran la organización de la ciudad de forma común. Por su parte, son magistraturas extraordinarias aquellas que reúnen elementos de excepción en su duración, sus funciones, o simplemente no se ajustan a los cánones que determinan la magistratura ordinaria, y que son los siguientes:
1. Cumplir con los requisitos para ser magistrado: para ser magistrado es necesario ser ciudadano romano, ser ingenuo, y en un principio sólo podían acceder los patricios a las magistraturas, ya luego se permitió el acceso a los plebeyos. Igualmente la edad mínima requerida para ser questor era de 27 años.
2. Cursus Honorum, o carrera política. En Roma debía gestarse una carrera política, ir ascendiendo en el prestigio que otorgaba esta carrera. A los 27 años el ciudadano podía aspirar a ser "Questor" para poder ser luego "Praetor", luego "Cónsul" y por último "Censor". Era necesario que pasaran 2 años entre el cese de una magistratura para poder acceder a la otra.
3. No acumulación-No reelección: una persona no puede tener sino un cargo de magistrado, es decir, no puede ser Cónsul y Praetor a la vez. Respecto a la no reelección, ningún ciudadano puede ser reelegido a la misma magistratura sino después de transcurridos diez (10) años de la finalización de su mandato.
4. Forma de elección: El magistrado en cargo proponía a un probable sucesor, y aceptaba o rechazaba a los candidatos que se presentaban al cargo con ayuda del Senado, de quien dependía la selección oficial de los candidatos en uso de sus atribuciones contraloras, es decir escogía a los elegibles. La elección quedaba a cargo de los comicios.
5. Gratuidad: el ejercicio de la magistratura no generaba salario, es decir, el estado cubría los gastos que generaba su gestión pero ningún magistrado ganaba dinero por serlo. De ahí viene la palabra que se usaba para designarlos, “honores”.
6. Duración: Las magistraturas ordinarias duran un (1) año en el poder.
7. Colegialidad: Las magistraturas se caracterizaban por ser órganos colegiados, al menos dos funcionarios para tomar las decisiones, en el caso de los cónsules, les asistía el derecho a vetar las decisiones del otro.
8. Prorrogabilidad: al concluir la magistratura, especialmente la del Cónsul o la del Praetor, podía prorrogársele el imperio y enviársele como presidente o gobernador de provincias.

Es necesario que se estudien las siguientes magistraturas ORDINARIAS:
A) Consulado (magistratura mayor)
B) Pretura. (magistratura mayor)
C) Cuestura /Questura. (magistratura menor)
D) Edilato Curul. (magistratura menor)

Es necesario que investiguen y estudien lo atinente a la CENSURA (magistratura menor) y la DICTADURA (magistratura mayor), que son magistraturas extraordinarias, por cuanto no duran un año en el ejercicio de sus funciones, no son colegiadas, y en cuanto al Dictador, el mismo no es escogido por los comicios. Asimismo, es necesario que indaguen sobre CATÓN EL CENSOR, sobre JULIO CESAR, POMPEYO, LUCIO CORNELIO SILA (fueron dictadores).

El libro de César Ramos, trae la mayoría de esta información.
También existen los PREFECTOS que fueron magistrados en la época imperial, guíense por este link de wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Prefecto_romano

Hay muchísimo material sobre el Edicto Perpetuo de Salvo Juliano, pero este está muy completo: http://derecho2008.wordpress.com/2008/09/10/el-edicto-perpetuo-de-salvio-juliano/

Para este tema aplica TODO lo visto sobre los edictos de los magistrados en el tema de las fuentes del derecho romano.

Para finalizar, es necesario que sepan y entiendan que la magistratura es el órgano y el magistrado es la persona que ejerce el cargo, que fue elegido para ejercer la magistratura. En el caso del Consulado como magistratura, el Cónsul es el magistrado. En cuanto a la Pretura, el pretor es el magistrado; en cuanto a la Dictadura, el dictador es el magistrado. Sobre el Edilato Curul, el Edil Curul es el magistrado. De la Censura, el censor; de la Cuestura, el Cuestor (es indistinto que los escriba questor, en latín, o cuestor en español).

LA CONSTITUCIÓN REPUBLICANA

Durante el tema de las fuentes del derecho romano establecimos con propiedad lo referente a los "Edictos de los Magistrados", al respecto dijimos que los edictos eran los avisos o comunicaciones que publicaban los magistrados republicanos con el objeto de dar a conocer por todos la forma como llevarían a cabo la administración de los asuntos de su competencia, durante el lapso en que duraría su cargo.

Para hablar de edictos de los magistrados, es necesario, entonces, ubicarnos dentro de la Roma Republicana, que va desde el año 509 antes de Cristo, hasta el año 27 a. C., pues como ya lo estudiamos, en la época monárquica el "imperium" o poder se encontraba reunido en la figura del Rex, y los magistrados que existían eran auxiliares del monarca.

Para entender la configuración política de la época republicana es menester hablar de la constitución republicana, distinguida por la formación de una estructura política en la que los ciudadanos aptos para asumir las armas y defender la patria, toman conciencia de su destino y de su interés común y conforman una comunidad en la que no es posible establecer una autoridad superior a los ciudadanos, es decir, ninguna autoridad estará por encima del ciudadano romano, sino al servicio de éste, lo cual es el aspecto distintivo característico que distingue la concepción monárquica en la que la figura del Rey implicaba el respeto de los romanos a ese líder religioso y político.

Es decir, las facultades, atribuciones, competencias y responsabilidades sobre la dirección y ejercicio del poder la tendrán solamente los ciudadanos romanos, quienes a su vez participaran en todos estos asuntos a través de los comicios en los que fundamentalmente votarán leyes publicas, eligirán a los magistrados y podrán ser elegidos como tales y, a su vez, de manera indirecta poder pertenecer al Senado (ya vimos quiénes eran nombrados como senadores y quién nombraba al Senador).

Para entenderlo mejor, La Constitución Republicana no es una carta magna plagada de principios y letras, es una especie de acuerdo en el que los romanos consienten en la NO existencia de un poder más allá del que la Ley otorga a los ciudadanos, un acuerdo que implica el desmembramiento del "imperium", que detentaba anteriormente el monarca, en la figura de los magistrados quienes tendrán estas funciones y más, pues lo novedoso de la República es este concepto de Magistrados, es decir, el mando supremo, el "imperium", será ejercido en forma coordinada por una variedad de titulares, con el objeto de evitar la concentración del poder y el abuso con el que los romanos identificaban la monarquía. Las magistraturs no serán vitalicias, sino temporales, es decir, ningún ciudadano escogido como magistrado tendrá esa prerrogativa de por vida, sino que los lapsos estarán establecidos por las leyes, y serán electivas, es decir, a través del sufragio activo y el sufragio pasivo, los ciudadanos romanos podrán elegir a sus magistrados o ser elegidos como magistrados, respectivamente. 

Aunado a esto, el control de los poderes, recaerá en El Senado.
A eso se refiere la Constitución Republicana Romana, no debe confundirse con lo que hoy día entendemos por constitución, esto es, un librito en el que hay normas fundamentales.

FUNCIONES DEL SENADO ROMANO REPUBLICANO EN SITUACIONES DE EMERGENCIA:

El Senado tenía una competencia extraordinaria que era ejercida para solventar situaciones de emergencia nacional, esto lo realizaba a través del senadoconsulto "ULTIMUM" y el "IUSTITIUM"

ULTIMUM: A través de este senadoconsulto, se conferían facultades extraordinarias al Cónsul, en situaciones de emergencia. Las facultades extraordinarias otorgadas facultaban al magistrado consular para dictar sentencias capitales (condena a muerte) sin que las mismas tuviesen apelación o veto de los Tribunos de la Plebe. Es decir, se trata de una suspensión de las garantías que tienen los ciudadanos que implican que ante cualquier decisión contraria puede apelarse ante el comicio, o la prerrogativa del tribuno de vetar las decisiones de los cónsules. Pudiésemos establecer una comparación con el estado de excepción actual.

IUSTITIUM: Según el autor César Ramos era de origen dictatorial. El dictador proclamaba el TUMULTUS para llamar a las armas a los ciudadanos sin observar las reglas de conscripción y decretaba el "Iustitium": que implicaba la suspensión de la actividad de las magistraturas ordinarias, respaldada por un Senadoconsulto que les autorizaba para suspender la normalidad constitucional ante la necesidad y el peligro inminente.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

SENATUS ROMANUS


 Breves acotaciones sobre el senado monárquico:

Sobre el Senado romano establecimos los fundamentos cuando estudiamos la estructura política en la época de la monarquía. Al respecto se explicó que estaba exclusivamente conformado por patricios y, en general, como su etimología lo determina, eran los ancianos los que participaban del mismo, primordialmente los padres de familia de las gentes, por ende, se decía que reunirse con el senado era reunirse con los padres de la patria.
Sobre el nombramiento de los senadores en la etapa monárquica, hubo un primer período en el que se afirma que la condición de senador asistía a los padres de las distintas gentes por derecho propio, es decir, su posición de senador era inherente a su condición de padre. Luego, sin poder afirmar un momento específico, la prerrogativa recayó en el rey quien sólo podía nombrar a quienes pertenecían a la clase más alta, los nobles más poderosos (patricii)

La naturaleza de este órgano en la monarquía es la de un cuerpo colegiado consultivo, es decir, funge como órgano de consulta por parte del rey, quien no suele tomar determinaciones relevantes a la nación sin haber escuchado primero la opinión de los padres de la patria.
Las funciones del senado para la época monárquica se circunscriben a tres, que ya hemos estudiado, ius consilii, inter regnum y auctoritas patrum. Respecto a ellas me remito a lo ya visto en clase, que será objeto de evaluación para el acumulativo.

El Senado Republicano:

Entrando ya en materia del Senado en la época republicana, es menester recordar el papel primordial que desempeñó esta institución en el cambio de sistema de gobierno pasando de una monarquía aristocrática a un sistema republicano basado en las magistraturas escogidas por el pueblo (pueblo en el sentido más restringido del vocablo), en virtud de los sucesos acaecidos durante el reinado de Tarquino, El Soberbio; dejando de ser un órgano de consulta y emisor de opiniones, para convertirse en el órgano político primordial de la época republicana por sus labores contraloras y administrativas del erario público.
A diferencia de la época monárquica el Senado no es exclusivo de los patricios para ser miembros del mismo, sino que hay una apertura que permite a los plebeyos aspirar al cargo senatorial. Estaba conformado por ciudadanos excelentes que ya habían participado exitosamente en el gobierno de Roma. Las versiones sobre sus integrantes varían en cuanto a la cantidad de senadores, pero el número varió entre 300 a 900 senadores, sin tener un registro exacto de cuantos pertenecían a la clase plebeya ni a la patricia, aunque, mayoritariamente estaba conformado por patricios, pues recordemos que la asunción de privilegios políticos para los plebeyos fue algo progresivo y no intempestivo, pues el proceso duró muchos años.
Para ser senador, se establecieron los siguientes requisitos:
·         Ser ciudadano romano, con todos los derechos civiles y políticos.
·         Ser ingenuo o hijo de padres ingenuos, es necesario recordar que el vocablo no tiene nada que ver con su significado actual, sino que implica ser libre hijo de padres libres.
·         No ejercer ni haber ejercido profesiones consideradas como indecorosas.
·         No haber sufrido la pena de infamia, sea iuris o facti, la primera implica el concepto que la sociedad tiene del individuo, mientras que la segunda implica haber sido encontrado culpable de haber infringido la ley.
·         Tener la Aetas Senatoria, o la edad mínima exigida para optar al cargo de Senador, al respecto la misma fue, en un principio de 46 años, luego con la Lex Villia fue reducida a 27, Lucio Cornelio la aumentó a 30, para que luego el Princeps Augusto la redujera a 26.
·         Gozar de fortuna.
Sobre la designación de los senadores en la época republicana, encontramos distintas versiones, una de ellas que afirma que primero los propios senadores designaban a los senadores nuevos, mas, a efectos de esta materia, vamos a tomar como cierto el criterio establecido por José María Uría, que nos indica que hubieron dos períodos con matiz peculiar:

Primer Período o período consular: Correspondía a los cónsules el nombramiento de los senadores, o a un funcionario que pudiese equipararse al cónsul como el dictador.

Segundo Período o período censorial: entre los años 400 y 422 desde la fundación de Roma, surgió una ley denominada Lex Ovinia, que privó a los cónsules del derecho que les asistía para nombrar a los senadores, circunstancia lógica pues los compromisos políticos morales que pueden adquirirse ante la necesidad de rendir pleitesía a quien me ha nombrado como senador podía tergiversar la labor fundamental de un senador dentro de un cuerpo tan importante como el Senado. Con la Ley Ovinia el derecho de nombrar a los senadores recayó en el Censor, quienes tendrían la obligación de escoger a los senadores dentro de personas que hubiesen sido magistrados.


Es importante destacar que el elegido como senador tendría este carácter de por vida, es decir, hasta su muerte serían senadores, pero la exclusión podía ser por razones de indignidad.

El Senado constituyó el contrapeso al imperio de los magistrados y las estipulaciones de los comicios, y las funciones que existían durante la época republicana las siguieron ejerciendo con sus respectivas variaciones.
 En cuanto al “ius consilii”, el Senado es el órgano consultivo de los magistrados en todos los asuntos relevantes al estado; respecto al interregnum, al quedar vacante una magistratura los senadores la asumían mientras se nombraba al sucesor del magistrado ausente. Respecto a la auctoritas patrum la misma se vio modificada por la lex Publilia (339 a.C). El Senado a su vez asumió el control de erario público, la concesión de honores y el manejo de la política exterior.


Las funciones del senado republicano las podemos sintetizar así: (Munoz López, 2007)
a) Dirigía la política internacional.
b) Regía la hacienda pública y las finanzas.
c) Controlaba a los funcionarios públicos.
d) Tutelaba la religión del Estado.
e) Fijaba los límites de las provincias y determinaba su organización.
f) Sancionaba las leyes comiciales. (ver auctoritas patrum y lex publilia)
g) Concedía la ciudadanía.

Cuando tratamos el tema de las fuentes del derecho romano, establecimos que si bien el Senado republicano no tuvo una actividad propiamente legislativa, el mismo fue fuente de derecho por cuanto fiscalizaba la actividad de los comicios, anulaba leyes y dispensaba a ciudadanos del cumplimiento de las mismas. Esto ocurrió al finalizar la época republicana.



El Senado durante el Imperio:

Durante la época imperial tenemos dos períodos diferenciados, el primero que va desde el reinado de Octaviano Augusto hasta el emperador Diocleciano (S. I a.C al 305 d.C). En este período el Senado alcanza su mayor significancia como fuente de derecho, sustituyendo a los Comicios en la labor legislativa. El problema radica en que, a diferencia de la época republicana, el Senado depende de las insinuaciones del Princeps, quien establece las directrices a seguir, lo cual le resta grandeza al Senado imperial frente al republicano que era un órgano independiente.
El segundo período o período del “Bajo Imperio”, que se extiende desde Diocleciano (305 d.C.) hasta el reinado de Justiniano (S. V d.C), deja ver un Senado eunuco, que sucumbe bajo la figura de los omnipotentes emperadores, quienes son todo en este período, el Senado es un mero apéndice de la figura del príncipe.




SEÑORES DE PRIMER AÑO DE DERECHO, SECCIONES D e I, de la página 75 a la página 79 del libro de Derecho Romano del pare J.M Uría, se encuentra la forma en que el Senado llevaba a cabo sus sesiones. Por favor revisen ese material.

domingo, 18 de diciembre de 2011

REVOCATORIA DE LA LEY ROMANA


Cuando hablamos de REVOCATORIA DE LA LEY, nos estamos refiriendo a la forma en que la misma deja de tener vigencia, y por ende aplicabilidad, no por caer en desuso sino porque jurídicamente la misma ha sido dejada sin efectos.

En materia de derecho romano, de manera general, podemos afirmar que hay dos formas de revocar la ley, la derogación y la abrogación, en este orden de ideas, Abouhmad Hobaica nos dice “la revocación total se denomina abrogación (…omissis…). La revocación parcial se llama derogación. Se empleaba el término rogabat para ley nueva, subrogabat si añadía algo y obrogabat si la alteraba. La ley posterior revoca a la anterior desde que es irreconciliable con ella. La ley especial deroga la general.

Ya en materia de derecho actual, en específico el venezolano, la derogación y la abrogación, se diferencian de la concepción romana porque ambas implican la revocatoria total o parcial de la norma, es decir puede haber derogatoria parcial o total, y abrogación total y parcial.
En Venezuela la derogación sólo se da por ley posterior, es decir, se aplica la norma “ley posterior deroga ley anterior” y “ley especial deroga ley general”. Ahora bien, las leyes son abrogadas por referendo.

Para este tema es necesario revisar las normas que establecen la derogación y la abrogación el la Constitución Nacional.

INTERPRETACIÓN DE LA LEY ROMANA


Antes de hablar de la ley romana y su forma de ser interpretada, es necesario desentrañar el sentido que a "interpretar" debemos darle, en este orden de ideas interpretar la ley consiste en declarar el contenido y verdadero alcance de la misma. La importancia de la interpretación es enorme en el campo del derecho y su uso adecuado es tarea esencial de los juzgadores, pues son estos, quienes en nombre del estado, tienen el poder de decidir las controversias jurídicas. La interpretación es también necesaria para los abogados en su papel de dar a conocer a los ciudadanos el alcance y sentido de la ley, sin contar la utilidad práctica para el ejercicio profesional.
En clase explicamos que la labor más importante dentro del derecho es interpretar la ley, lograr tal manejo de los métodos interpretativos que podamos generar una argumentación necesaria a la hora de convencer al que debemos convencer (generalmente el juez) de que nuestro criterio jurídico es el correcto y, por ende, lograr solucionar controversias en apego a los principios generales del derecho y, a su vez, enriquecer la doctrina y la jurisprudencia, demostrando que nuestro manejo del derecho es no sólo adecuado, sino pertinente.

El ejercicio interpretativo, también persigue, como fin, reconstruir el pensamiento que tuvo el legislador al momento de generar la norma jurídica, y es quizás el más complicado de establecer, por cuanto el legislador es un cuerpo abstracto del que es difícil conseguir sus intenciones claras, pero no es imposible y para ello se usa el ejercicio interpretativo.

Clases de Interpretación:

Auténtica: Emana del propio legislador y tiene, en consecuencia, valor de ley, puede ser realizada en la misma norma o con posterioridad. Es decir, el legislador establece con propiedad el sentido que debe dársele a la norma, lo cual busca eliminar la multiplicidad de interpretaciones que puedan presentarse ante su silencio.
En este punto, puede ejemplificarse con el artículo 77 del código penal venezolano, en el que encontramos las definiciones de “alevosía” y “escalamiento” entre otras, es decir, el propio legislador nos establece el sentido que a los vocablos jurídicos debe darle el intérprete. Ya respecto a la interpretación posterior, es poco común, pero implicaría la existencia de una ley posterior dedicada al exclusivo esclarecimiento de los términos de la ley anterior.

Usual: Es la que tiene su origen y fundamento en las sentencias pronunciadas por los jueces, y que conforman la jurisprudencia. Recordemos que el Juzgador es el intérprete por excelencia de la norma, así lo establece su función nata, la jurisdiccional.

Doctrinal: opiniones dadas por los conocedores de la materia, jurisconsultos reconocidos.

Elementos de la Interpretación:

A la hora de realizar la interpretación de una norma es necesario tomar en cuenta los siguientes elementos del proceso interpretativo.

Gramatical: Cuando se estudia el contenido de la norma jurídica, lo primero que debe desentrañarse es el contenido preciso que se desprende de las palabras que la conforman, dependiendo del lugar que ocupe en su oración. No es lo mismo encontrar en la oración una “y” que una “o”, pues la primera indica unión, conjunción, mientras que la segunda indica alternativa. Igualmente encontramos palabras homónimas, homófonas, etc., que dependiendo del contexto en el que se encuentren indicarán algo distinto, así como saber si la palabra indica orden, prerrogativa, permisión, entre otras.

Lógico: La ley debe considerarse como un todo orgánico, cuyas partes se suponen que deben estar interconectadas las unas con las otras, deben encajar de manera perfecta, por ello debemos conocer todo su contenido. Es decir, el artículo 1 de cualquier ley, tiene relación con todos los demás que la componen, la norma no puede interpretarse aisladamente, sin  conocer el contenido íntegro de la ley, pues en el conjunto de normas que la integran podemos encontrar algunas que modifiquen su sentido.

Histórico: Es necesario tomar en cuenta los antecedentes de la ley, las circunstancias que la motivaron, junto con las costumbres y tradiciones del pueblo, para el cual se estableció, la ubicación tiempo/espacio, referida al momento en que se dictó la norma y el momento en que la norma ha de ser aplicada.

Sistemático: Consiste en relacionar la ley con el todo normativo, es decir, concebir la existencia de un sistema normativo que rige jurídicamente a un país, partiendo desde la constitución hasta las normas individualizadas. En el caso venezolano, el sistema normativo parte de la constitución, y todo el sistema normativo debe adecuarse a ella, y no contener leyes que rijan la misma materia y sean contradictorias, por cuanto el sistema debe funcionar como un engranaje, perfecto en su funcionamiento.

 Interpretación del Derecho Romano:

Para Giovanny Pacchioni: “La interpretación de las leyes importa el conjunto de las operaciones intelectuales con cuya ayuda, los juristas, los jueces, y en ocasiones los propios legisladores tienden a determinar la significación precisa y el verdadero alcance de una o más disposiciones contenidas en la ley.” Toda esta concepción de interpretación no surge en Roma, pero los procesos interpretativos de su derecho generan que con el devenir de los siglos, logremos entender la interpretación como esencial al derecho, y podamos definirla de esa manera. (Uría, Pág. 58)

Como bien sabemos, los últimos emperadores no eran muy amigos de la labor interpretativa de los jurisconsultos así lo vimos cuando tocamos el punto de las fuentes del derecho. Inclusive, Justiniano, en el Corpus Iuris Civilis nos dice que: la interpretación hecha por el Emperador tiene plena eficacia y valor jurídico, pues como sólo al emperador corresponde expedir leyes, lo lógico y justo es que las interprete. Además recordemos que lo que el princeps quiere, tiene fuerza de ley

Pero, como no toda la interpretación era realizada siempre por el emperador, el CIC contiene reglas que constituyen la base de la ciencia interpretativa, e inclusive vemos en ellas vestigios de lo que hoy contiene el código civil venezolano, en su artículo 4. Así tenemos las siguientes reglas interpretativas para el caso romano:

a)       Si no obtenemos el verdadero sentido de la ley por medios gramaticales, es necesario recurrir al examen atento de las partes de la ley no sujetas a controversia y otras leyes que tengan relación con ésta.
b)       Cuando esto no es suficiente, tenemos que indagar en la mente del legislador, su intención al momento de dictarla. Para ello, es necesario conocer a realidad que circunda el dictamen de la norma (ubicación espacio/tiempo) y revisar los fines que se perseguían con la misma.
c)       También se debe suponer que el legislador quiso dar a sus palabras una significación tal que conjugue perfectamente los conceptos de equidad y los principios generales del derecho. En este sentido, si el intérprete obtiene un resultado absurdo y uno natural, debe tomar el natural como cierto.
d)       Si las palabras empleadas por el legislador tienen diversos significados, es necesario usar el significado que se ajuste al contexto del que se trata.
e)       Si aún, habiendo agotado los criterios anteriores, no conocemos como intérpretes el alcance de la ley, hay que usar las verosimilitudes, es decir, no apartarse de las disposiciones legales vigentes ni de la libertad de los ciudadanos.
f)         Con estas reglas no sólo se puede llegar a conocer el sentido de la ley, sino que se puede integrar la norma incompleta y se puede corregir la errónea.
g)       Asimismo, puede recurrirse a la analogía, es decir, toda ley se sobreentiende que debe aplicarse también a aquellas cosas y personas que se viere guardan semejanza con las cosas y personas contempladas en la misma. Esto se debe a que es lógico que una norma no pueda abarcar todos los supuestos de hecho existentes, lo que da cabida al uso de la analogía, que simplemente implica aplicar a un caso similar una norma que regula otro caso.

Dentro de estas reglas podemos observar como los romanos ya concebían los elementos de la interpretación que vimos anteriormente.

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