domingo, 18 de noviembre de 2012

LA REFORMA DE SERVIO TULIO

LINK REFORMA DE SERVIO TULIO
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domingo, 30 de septiembre de 2012

LO QUE FALTA

En una semana los venezolanos estaremos acudiendo a un nuevo proceso electoral, ratificando nuestra fe en la democracia, esa gran idea que ha sido tergiversada a través de los años, pero que no ha encontrado sustituta dentro del ámbito político de la sociedad humana.

Venezuela es un país en el que no existe confianza en las instituciones y menos aún respeto por autoridad alguna, sin embargo, la posibilidad de acudir a elegir sigue siendo fundamental para la conciencia colectiva, en especial porque la acción de elegir entraña siempre la posibilidad de ser elegido, y de generar un cambio para aquellos que creen que tienen la aptitud y la voluntad para lograr un beneficio para muchos y no para sí mismos.

El nini-ismo azota nuestras conciencias como una clase ciudadana que se atreve a no reconocer la necesidad del ejercicio de su ciudadanía para la reivindicación de la dignidad del ser y si bien su posición viene legitimada por el derecho a la inacción y al no involucrarse, es necesario que todos los que conozcamos alguien arropado por el fenómeno nini-ista logremos, en estos días que restan para acudir a las urnas,  convencerlos de que este proceso electoral puede ser uno de los últimos en el que los venezolanos podamos decir verdaderamente lo que queremos, pues las ruinas institucionales que quedan desaparecerían en seis años adicionales de gobierno unipersonal.

En Venezuela estamos luchando contra la primera modalidad de gobierno autoritario del siglo XXI que ha existido en Latinoamérica, tal como lo han referido autores como Mires y en medida menos radical, Krauze. Esas dictaduras están "legitimadas" en la debilidad intelectiva de parte de la población, el excesivo manejo de recursos económicos, procesos eleccionarios viciados, y sobretodo, la capacidad de comprar la débil conciencia política internacional que sólo conoce de intereses y poco sabe de dignidad (en otras latitudes podemos ver el fenómeno Putin en Rusia); y son las principales enemigas de la dignidad humana. 

Ese es el verdadero argumento contra el nini-ismo, el  que sustenta el voto contra el oficialismo. No se trata de un periodo presidencial, se trata de la inminente caída de lo poco que queda de institucionalidad en Venezuela, pues el poder absoluto, el miedo y el dinero terminarán de carcomer los cimientos débiles de este edificio democrático construido a medias en la segunda mitad del siglo XX, pero que por lo menos, a pesar de la exclusión, la pobreza y la demagogia su base libertaria y plural ha logradonsobrevivir 14 años de gobierno rojo, pero del que no queda casi ya nada.

Vienen tiempos difíciles, así la victoria sea opositora, y el milagro no sucederá en un mes, la recuperación no será inmediata, pero hay algo que tiene mayor valor, la posibilidad de elegir, y conservar el sueño de ser elegido para lograr un cambio en algún momento. Amigo indeciso, dale la oportunidad a tus hijos de conocer un presidente distinto, que si no funciona la elección por lo menos tendrás la seguridad de que podrás luego elegir uno nuevo. No le des oportunidad a la univocidad, dale cabida a la posibilidad de escoger una ideología, un color o una bandera distinta a la del que gobierna. No se trata de política, se trata de libertad. Lo único que falta es tu voluntad de ser ciudadano, es el más preciado don que como zoón politikon hemos obtenido de la razón, la posiblidad de participar en algún proceso de gobierno, y generar cambios.
Lo que falta es tu voto el próximo siete de octubre.


miércoles, 25 de julio de 2012

AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD

Una de las cosas que requiere de mayor atención en el proceso de enseñanza del derecho es establecer lo que dentro del derecho continental (derecho romanista) conocemos como el principio de la autonomía de la voluntad y sus límites configurados en las disposiciones de orden público. La razón fundamental es que las relaciones humanas se rigen por la libertad, por el libre albedrío, especialmente en las sociedades democráticas y, partiendo del principio de presunción de la buena fe, es necesario entender que los seres humanos son capaces de entender y asumir los compromisos suscritos con base a una relación jurídica.
Por ello, la autonomía de la voluntad implica esa posibilidad que asiste a toda persona con capacidad jurídica de crear, reglar, modificar, transmitir o extinguir sus propias relaciones jurídicas sobre la base de la "libertas", y la "ratio" como indicadores fundamentales de el consentimiento.

El Estado, con base al tantas veces mentado "contrato social", está en la obligación de generar condiciones necesarias para la celebración de negocios jurídicos, entre ellas la seguridad jurídica, el bien común y la propensión a la realización de la justicia (entre otros fines del derecho), y estas condiciones dispersas en el ordenamiento jurídico que buscan generar igualdad y legalidad a los contratos son denominadas disposiciones de orden público, y configuran estándares mínimos para garantizar la generación de obligaciones lícitas.
En las sociedades no abiertas,  la legislación tiende a cercenar el principio de la autonomía de la voluntad tomando el estado una posición intervencionista que prohíbe al individuo negociar conforme su propia voluntad, es decir, las disposiciones de orden público se convierten en la regla y la autonomía de la voluntad en la excepción, cuando la tradición humana ha indicado lo contrario y es que todas estas normas que conculcan la libertad negocial establecen trabas al libre tráfico de bienes y servicios y disponen procesos burocráticos inexpugnables que no colaboran para la realización de un ideal cercano a la justicia.
El exceso de normas de orden público generan imposibilidad de solución de conflictos conforme a la autonomía de la voluntad, es decir, la imposibilidad de transar, conciliar, mediar y cualquier otro medio alternativo a la resolución de conflictos. Los límites dispuestos por el orden público deben ser mínimos para dejar al individuo libre el desarrollo de sus ideas y en fin, de su personalidad. Fijar precios, lapsos, contenidos y cualquier otro sinsentido proteccionista genera desigualdad ante la ley y transforma la protección del débil jurídico en una burda excusa para atropellar a una de las partes intervinientes en el negocio jurídico.
En el caso venezolano las leyes se están convirtiendo en falsas protectoras del débil jurídico y excesivas en el manejo del concepto de orden público, basta con revisar la ley de arrendamiento de viviendas y la ley contra la estafa inmobiliaria, que establecen al estado como un órgano todopoderoso que suple la voluntad de sus ciudadanos pues todo lo sabe y todo lo controla, en directo ataque a la autonomía de la voluntad de las partes, que si bien no es un principio absoluto en protección del débil jurídico y al bien común, si debe existir para permitir el desarrollo de la libertad como derecho irrenunciable del ser humano.

sábado, 28 de abril de 2012

MATRIMONIO ROMANO

Material extremadamente útil publicado por la profesora Adriana Beatriz Martinuz, sin intención de infringir derechos de autor, sólo para uso académico de los alumnos de 1er año de derecho secciones A, D, F e I de la UCAT.

http://directumromano.files.wordpress.com/2011/10/divorcio.pdf

viernes, 27 de abril de 2012

COSAS Y ACTOS JURÍDICOS

LAS COSAS (Res)

1.      Definición de Cosa: la cosa se puede definir como un parte limitada del mundo exterior concebida como una entidad económica independiente.

2.      Clasificación:
2.1.   Cosas Corporales y Cosas Incorporales: La cosa corporal es visible, tangible, se puede percibir por medio de los sentidos. La cosa incorporal no se puede percibir por los sentidos, pero aún así la misma existe, por ejemplo, un derecho o una obligación.
2.2.   Cosas In Comercio y Res Extracomercio: La Res in comercio son aquellas que se pueden vender, pueden entrar y salir del patrimonio. La res extracomercio no pueden ser objeto de apropiación individual, no pueden entrar en el patrimonio de las personas, este tipo de cosas a su vez se subdividen en:
·        De derecho humano: Eran cosas de todos y del pueblo romano (el agua, las plazas, los ríos, caminos, servicios públicos)
·      De derecho divino: Las puertas y los muros de las ciudades santas. Las cosas religiosas objeto de culto como una tumba. Las cosas sacras como los templos, las iglesias.
2.3.   Cosas Muebles e Inmuebles: Son muebles (mobiles) aquellas cosas que pueden ser trasladadas fácilmente de un lado a otro. Serán inmuebles (Inmobilis), aquellas cosas que no pueden ser trasladadas de un lugar al otro. Existen ciertos bienes muebles que han sido destinados a conformar una unidad con los bienes inmuebles, se les conoce como "inmuebles por su destinación".
2.4.    Cosas Fungibles e Infungibles: Las cosas fungibles son aquellas que por ser del mismo género no tienen una propia identidad, como por ejemplo, el dinero. Son infungibles las cosas que tienen una propia individualidad.
2.5.   Cosas Consumibles y no consumibles: las cosas consumibles son las que se gastan con un solo uso, mientras que las no consumibles requieren un uso constante para gastarse.
2.6.   Cosas Divisibles e Indivisibles: Las cosas divisibles son aquellas que una vez divididas siguen manteniendo una individualidad, tal es el caso de un bien inmueble o un derecho de crédito como una deuda. Las cosas Indivisibles son aquellas que no se pueden dividir porque pierden su esencia, como un animal.
2.7.   Cosas Simples y Cosas Compuestas: las cosas simples son aquellas que forman un todo autónomo, por ejemplo, un caballo. Las cosas compuestas están hechas de varias cosas, como un barco.

3.      Impensas sobre las cosas: Impensa significa "gastos", y pueden ser necesarias, útiles o voluptuarias de conformidad como se lleven a cabo sobre la cosa.
3.1.   Necesarias: no puede dejar de hacerse porque son indispensables.
3.2.   Útiles: aumentan el valor de la cosa.
3.3.   Voluptuarias: aumentan el gusto o el placer de la cosa.

4.      Res Mancipi y Res Nec-Mancipi: Esta división sin duda alguna es la primordial en el derecho romano. Según las fuentes del derecho romano, son res mancipi las siguientes:
a.      Fundos Itálicos;
b.      Esclavos;
c.       Animales de tiro y carga
d.      Servidumbres rústicas.
·        Todos están estrechamente ligadas a la agricultura. En el caso de los fundos itálicos, son predios radicados en Italia y que gozaban de determinados privilegios.
·        Las Res Nec-Mancipi, son todas aquellas cosas que no son Res Mancipi.



LOS ACTOS JURÍDICOS

1.      Los Actos Jurídicos: Manifestación de voluntad libre humana, a la que la ley reconoce y le atribuye efectos jurídicos. Son hechos de los cuales depende la adquisición, pérdida o modificación de un derecho.

2.      Elementos Esenciales del Acto Jurídico: Sin ellos no hay acto jurídico.
2.1.   Sujeto: Es el titular del derecho, una persona con personalidad jurídica para el derecho civil romano.
2.2.   Término: La contraparte que recibe el acto jurídico, aquel obligado a reconocer y respetar el derecho ajeno. De igual manera es solo aquella persona considerada como tal por el derecho civil.
2.3.   Materia u Objeto: todo aquello sobre lo cual puede recae un derecho.
2.4.   Título: Recibe el nombre de título el fundamento sobre el que descansa el derecho, sea una ley o un hecho.

3.      Elementos Naturales del Acto Jurídico: Son aquellos que tiene cada acto en particular y, que aun cuando no se mencione su presencia, existen por ser propios al acto, por ejemplo, la garantía contra la evicción y los vicios ocultos.

4.      Elementos Accidentales del Acto Jurídico: Su presencia en el acto jurídico depende de las partes.
4.1.   Condición: Se trata de un elemento futuro e incierto, porque no se sabe si ocurrirá, y de su verificación depende la resolución u obtención de plenos efectos del acto. Puede ser suspensiva o resolutoria.
4.2.   Término: Se trata de un hecho futuro pero cierto de cuya verificación depende la eficacia del acto jurídico.
4.3.   Modus: Se trata de una especie de gravamen impuesto en retribución por la realización del acto, tal es el caso del patricio que donaba una plaza siempre y cuando le construyeran una estatua.

5.      Clasificación de los Actos Jurídicos:
5.1.   Lícitos e Ilícitos: Ya sea que estén en armonía con la ley divina o humana.
5.2.   Justos e Injustos: Dependiendo de si estaban en armonía con la ley o natural o no.
5.3.   Legales e Ilegales: Ya sea que estuvieran de acuerdo, o no, con la Ley Romana.
5.4.   Unilaterales o Bilaterales: Es Bilateral o “sinalagmático” cuando genera obligaciones para ambas partes que intervienen en el acto jurídico. Es unilateral cuando sólo genera obligaciones para una de las partes.
5.5.   Inter vivos y mortis causa: Los actos jurídicos inter vivos son aquellos que no dependen, en torno a su eficacia jurídica, de la circunstancia de haberse verificado la muerte; por el contrario, los actos jurídicos mortis causa que si dependen, en punto a su eficacia jurídica, de la circunstancia de haberse verificado la muerte de la persona.
5.6.  Puros y Simples e Impuros: Son actos puros aquellos que no contienen elementos accidentales, por ende, son impuros, los que comportan un elemento accidental.
5.7.   Gratuitos y Onerosos: Es gratuito el acto que no contempla la transmisión de un valor a cambio de la prestación que se genera. Es oneroso cuando hay un intercambio de valores.
5.8.  Solemnes y no solemnes: Solemnes son todos aquellos actos jurídicos sometidos a formalidades de ley, sin las cuales el acto carece de toda eficacia. Los no solemnes son aquellos que se realizan sin ningún tipo de solemnidad.
5.9.   Públicos y Privados: Son públicos todos aquellos actos jurídicos en los cuales intervenga un funcionario del estado, son privados todos los demás.
5.10. Propios y Ajenos: Son propios los que la persona hace en su propio nombre; son ajenos los que la persona hace en interés de otro, como por ejemplo, el tutor.

6.      Vicios del Consentimiento: El consentimiento es la manifestación recíproca de voluntad de las partes que intervienen en la realización de un acto jurídico y es base fundamental de todos los contratos. Este consentimiento puede ser puro y simple, cuando es otorgado con plena libertad en ejercicio del libre albedrío, o puede estar viciado, sea por error, por dolo o por violencia.

6.1.   Error: Es el falso conocimiento de un hecho, de un derecho o de un objeto que nada tiene que ver con la ignorancia. Es sustancial y definitivo en 4 casos, en el caso del derecho romano genera nulidad absoluta.
·        Cuando recae sobre el objeto.
·     Cuando recae en la naturaleza del acto jurídico, por ejemplo, yo pienso vender mi casa, pero la contraparte quiere obtenerlo en usufructo.
·        Error en una propiedad sustancial del objeto, verbigracia el caso en que yo quiero  comprar un caballo de carrera y me estén vendiendo un caballo normal.
·        Error sobre la persona.

6.2.   El Dolo: Se trata de una voluntad expresada con la intención de causar daño a otra persona, de manera deliberada. El dolo puede ser bueno o malo.
·        El dolo bueno es aquél utilizado por el comerciante que exagera las cualidades de sus productos para obtener una mayor venta, pero no vicia la voluntad.
·        El dolo malo es aquél que vicia la voluntad, y causa un daño a otra persona y es causa de anulabilidad del acto, y se podía accionar en contra del que generaba el dolo en virtud de acciones creadas por el derecho pretoriano, podemos citar como ejemplo aquella persona que sabiendo que su caballo está enfermo de muerte, igual lo vende, y que si el comprador hubiera conocido esa circunstancia no lo hubiera comprado.

6.3.   La Violencia: es el más claro vicio del consentimiento, puede ser física o moral. Todos los actos jurídicos llevados a cabo por medio de violencia física son nulos de nulidad absoluta, mientras que los cometidos por medio de violencia moral son susceptibles de ser anulados. Para determinar la violencia moral, era necesario establecer lo siguiente:
·        La violencia tenía que ser injusta, sin ninguna base en el derecho.
·        Tenía que ser grave, poner en peligro la persona en su vida o en su libertad.
·        Tenía que ser probable, verificable.
·        Tenía que ser tan fuerte como para impresionar a un hombre, porque si impresionaba solamente a una mujer no era considerada violencia.
·        Tenía que ser verdadera y no supuesta.

7.      La Culpa: Es la contraparte del dolo, e implica el haber ocasionado un daño o un mal a alguien sin haber tenido la intención de hacerlo, simplemente fue ocasionado por haber actuado con imprudencia, impericia, negligencia, o por no haber observado las disposiciones legales y reglamentarias; por ello genera consecuencias jurídicas. En Roma se hablaba, por ejemplo, de la culpa teológica cuando se ofendía a los dioses.

7.1.   Clases de culpa: Su gradación viene determinada por la conducta del padre de familia
7.1.1.      Lata: es grave, por cuanto se ha actuado con la mayor negligencia posible, se ha actuado como el peor padre de familia.
7.1.2.      Leve: Cuando la falta la pudo haberla cometido un buen padre de familia.
7.1.3.      Levissima: cuando la falta pudo haber sido cometida por un padre de familia sumamente diligente.



Honor a quien Honor merece
Extraído de los apuntes de la cátedra de
Derecho Romano I impartida por el
                                                    Dr. Bruno Melasecca †                                                    
“Grazie per tutto”

lunes, 5 de marzo de 2012

DEMOCRACIA, CIUDADANÍA, POLÍTICA, CÁNCER Y MÁS

Ante el exceso de ocupaciones académicas y laborales, olvidé que el blog era para escribir (sin importar que lean o no) sobre cosas que deberían ser relevantes a la población internauta. Así que, lo hago en los siguientes términos:

El país vive una convulsión política circunstancial que se centra en la figura del caudillo. Somos un país que vive de caudillos, salvaciones milagrosas, brujería, horóscopos y de una riqueza direccionada hacia lo banal, es decir, nuestra cultura es la del exceso y bajo ninguna circunstancia la del ahorro o la inversión. En medio de esta contingencia la palabra democracia se mezcla con la palabra progreso, con la palabra revolución y sobretodo, con la palabra paz. Establezcamos algo, es un hecho cierto, que no existe hasta el momento una forma de gobierno que garantice los derechos humanos y la estabilidad del ciudadano como la democracia, pero no la democracia eleccionaria, sino la democracia de la libertad. Lo que nos lleva, necesariamente, a hablar sobre ésta.

Al referirse al sistema democrático se cree, erróneamente, que lo que importa son las elecciones, elegir y ser elegido, la persona de "a pie" cree que eso basta para vivir en democracia, y eso no es así. La democracia implica una conjunción de circunstancias importantísimas como calidad de vida, acceso a los órganos de justicia, seguridad personal, seguridad jurídica, capacidad de elegir y ser elegido, rendición de cuentas, participación ciudadana y, por encima de todo esto: RESPETO A LA DIGNIDAD DEL SER HUMANO. Así que Venezuela, en un marco democrático constitucional de un estado social de derecho y de justicia, en la realidad no es democrático, sino que se trata de un estado en el que todavía seguimos tratando de comprender la democracia, tarea que ha costado por las innumerables trabas académicas y la sitemática destrucción del intelecto que se genera desde el gobierno de la patria de Andrés Bello.

No tenemos democracia porque nuestro sistema de gobierno es eminentemente presidencialista pero tendiente al enaltecimiento de la figura que ocupa el cargo, más allá del cargo en sí mismo, es decir, nos importa el jefe de estado y no la jefatura. Hablamos del presidente con nombre y apellido pero no respetamos la majestad del cargo. En Venezuela el poder político es objeto de burla y desprecio así como de codicia por las prevendas que conlleva, y así ha sido desde que los Godos salieron del poder, (no que los godos no hubiesen robado parejo, sino porque la administración de la hacienda era por lo menos decente). El tesoro nacional es de quien ejerce el poder, para distribuirlo entre sus panas, así lo hicieron los Monagas, los Guzmán (Antonio Leocadio era un criminal de marca mayor escudado en la labor del comunicador), Castro y Gómez, Adecos y copeyanos, y en general cualquiera que ha tenido la victoria del cargo más importante del país, la presidencia.


Para ser presidente basta el verbo y el apoyo de una maquinaria, las credenciales son un lujo innecesario, nos basta con promesas, pues comemos promesas y medimos la efectividad de conformidad con que tanto robó pero qué otro tanto regaló al necesitado, algo parecido a la caridad (algunos me dirán loco, pero este tema de la caritas me enerva porque legitima la miseria) llevado al punto de usarla como bandera política.


La carencia de democracia se vislumbra en la INEXISTENCIA TOTAL de la cultura ciudadana, ninguno sabe lo que implica ser ciudadano, no sabemos lo que es el voto consciente y menos aún lo que es ejercer nuestros derechos en detrimento de un privilegio. Estamos acostumbrados a habilitar todos los trámites redondeándole el sueldo a los funcionarios públicos con nuestras contribuciones; nuestras playas se caracterizan por la chapa de polar y el pañal sucio en la arena, nuestros sistemas de recolección de desechos nos garantizan un desastre ecológico que ocurrirá mas temprano que tarde, y no reciclamos porque todo proyecto que implique reciclaje no cala en el venezolano que prefiere quemar la basura antes que clasificarla. No nos importa pasarle por el lado a una funeraria con un equipo a todo volumen, y menos aún hacerlo al lado de una universidad en la que se imparten clases, sin importar que sea un lunes a las 7 horas de la mañana (quiénes me conocen saben que soy víctima constante de los ataques de los disociados que escuchan reggaeton indiscriminadamente cuando trato de impartir la asignatura).

Eso de que nos suspendan la licencia por manejar bajo los efectos de bebidas alcohólicas no es más que un mito urbano que le sucedió a triste señor que por demás fue noticia nacional, así que los que bebemos sabemos que lo hemos hecho por una sencilla razón, no tememos a la autoridad y muchon menos a la sanción, porque todo se arregla "hablando" con los funcionarios. La ley de tránsito se aplica a los pendejos. Estacionarnos encima de una acera al lado de los Tribunales de la República es el común denominador, mientras que cualquier madre en la grama de dicha acera permite que sus hijos pequeños orinen cualquier matica puesta por accidente para el ornato de la ciudad. ¿No respetamos a la autoridad o no existe autoridad para respetar?, creo que la segunda opción es la que aplica a nuestra realidad.

Ejercer nuestros derechos es algo que no sabemos con qué se come. Estudiamos 5 años derecho, licenciaturas, ingenierías y luego nos especializamos pa hacer cola hasta para sacar nuestros reales del banco, hacemos cola para abastecer combustible pues creemos que es un derecho adquirido que nos regalen la gasolina porque producimos petróleo y nos quejamos por la inflación más alta del orbe pero protestar es mejor que lo haga otro porque este fin de semana hay playa, rumba o parrilla. Siempre tenemos dinero para la fiesta pero nunca para satisfacer nuestras acreencias, y somos antichavistas pero nos acojemos a la ley que prohíbe los desalojos arbitrarios porque no tengo para pagar el alquiler pero cigarrillos siempre tenemos hasta pa regalar y curda siempre hay en la nevera; también nos cortamos las venas por ser chavistas pero el terreno que adquirí no es de la misión vivienda y mucho menos voy a mercal o visito un hospital público, pues esos están reservado a los que no tienen donde caerse muertos (que sépanlo, somos la mayoría de nosotros que preferimos tener carro a comprar casa y tener blackberry sin importar que no tengamos seguro de salud); soy chavista o soy opositor pero nos vale un nabo lo que nuestros líderes hacen con nuestros cobres, no sabemos qué es la contraloría social, y NO SABEMOS en que se gasta el presupuesto el estado, pues nos acostumbramos a la valla gigante en medio de un terreno en la que se dice lo que se hará, el dinero que se invirtió pero nunca vemos una obra terminada. Pagamos impuestos cuando nos toca pero no tenemos idea del destino de cada bolívar, y luego nos molestamos porque las calles están vueltas leña y porque la diputada tiene un Mercedes Benz al que nosotros no podemos aspirar trabajando honestamente.

Y todavía hablamos de progreso y un cambio, pero somos incapaces de considerar que el problema somos nosotros, que no somos ciudadanos sino pueblo (la palabra más absurda con la que buscan reivindicarnos, bien pendejos que somo), que no somos solución sino problema, que no nos importa pagarle al gestor que nos mete en el seguro social pa cobrar pensión pues nuestra mente no da para entender que esos cobres salen de nuestro bolsillo, pues día a día pagas impuestos a estos gobiernos nefastos que con pensionsitas creen que se ganan el cielo por los millones de US$ que tienen en el extranjero, pues hacen caridad.

Y todavía hay mentes funestas que creen que el cáncer de algunos va a solucionar el problema, y que sólo basta con ir a votar para ser ciudadano y hacer ver que te importa el país. Lo que hace falta es que te dejes de copiar en los exámenes de la universidad que pagas para aprender, porque estás generándote un futuro poco ético engañándote a ti mismo; falta que dejes de procrear carajitos sin hacerte responsable por ellos, pues es más barato un preservativo que el problema social de un niño con una familia problemática; basta de echarle la culpa al gobierno que no te atiende ni te pasa reales mensualmente, porque es mejor producirlos, da mayor felicidad y genera progreso. Reclámale al estado cuando no te garantice las condiciones de superarte y deja de creer que todo debe ser gratis porque somos un país rico, pues el dinero no es lo que genera la riqueza, lo genera el conocimiento, vencer la ignorancia.

El cáncer lo tenemos nosotros, en el cerebro. Así como la cura, léete un libro y piensa, de vez en cuando, que las cosas fáciles son malas per se, y que forjar camino no se hace con campañas de publicidad ni con promesas estúpidas. El camino se forja día a día actuando bien no sólo para tu bienestar, sino para el de todos.

martes, 7 de febrero de 2012

CAPITIS DEMINUTIO

La personalidad del ciudadano en la sociedad romana comprende tres elementos: la libertad, el derecho de ciudadanía y los derechos de familia. Cuando se pierde uno de estos elementos se puede considerar que había sencillamente una modificación más o menos grande de su capacidad. En el derecho romano, la concurrencia de los tres estados supone la existencia de la capacidad plena, y si uno de estos elementos desaparece, la persona se extingue. Esta extinción es llamada Capitis Deminutio, comparada muchas veces con la muerte, pero en realidad las consecuencias de la una y la otra difieren sustancialmente, porque la primera supone la extinción puramente civil, pero la supervivencia de la persona natural produce importantes efectos.
Las causas que conducen a la Capitis Deminutio pueden ser más o menos graves. En este orden de ideas, el que pierde la libertad se hace esclavo y no tiene ningún tipo de personalidad en el derecho civil; el que pierde la ciudadanía queda libre, pero será ahora un peregrino, y el que pierde sus derechos de familia queda libre y sigue siendo ciudadano, no hace más que cambiar de personalidad civil, cambiar de estado.

Capitis Deminutio Máxima:
La sufre el individuo que pierde la libertad y, consecuencialmente, la ciudadanía y la familia. Esto ocurre en los siguientes supuestos:
a.    Liberto condenado por ingratitud contra su antiguo amo.
b.    Aquellos condenados a las bestias o a las minas, que se hacían esclavos de su pena.
c.    Hombres libres que se hacían vender, de manera fraudulenta, en el mercado como esclavos para obtener una ganancia económica, valiéndose de un cómplice.
d.    Por cautividad en guerra internacional (algunos autores establecen que los ciudadanos romanos, en esta situación conservaban sus derechos, pero los mismos se mantenían en suspenso)

Capitis Deminutio Media:
    La sufre el individuo que pierde la ciudadanía, y en consecuencia, pierde la familia, pero no pierde la libertad. Esto sucede en los siguientes supuestos:
a.    El que sufría la interdictio aqua et Igni.
b.    El que sufre la condena de deportatio in insulam. En este supuesto el Emperador podía acordarle al deportado la restitución simple o entera, la primera implica que el ciudadano nada más recupera su ciudadanía. Será entera, cuando recobra por completo su condición anterior, es decir, todos sus derechos políticos, familiares y patrimoniales.

Esta modalidad no extingue la personalidad jurídica del individuo pues, como ya se dijo, subsiste la libertad, y el individuo que la sufre deja de ser ciudadano romano y pasa a ser peregrino, lo cual desmejora la personalidad jurídica.

Capitis Deminutio Mínima:
    Hay Capitis Deminutio mínima para toda persona que perdiendo los derechos que tenía en su familia, conserva la libertad y la ciudadanía. Esto sucede en los siguientes supuestos:
a.    El sui iuris que se hace alieni iuris. Esto sucede cuando el sui iuris se somete a la adrogación, o en el caso de una mujer sui iuris que caiga in manu, es decir, contraiga matrimonio.
b.    Cuando un alieni iuris se convierte en sui iuris, en virtud de la emancipación. (cabe destacar que el alieni iuris que se hace sui iuris por la muerte, esclavitud o pérdida de la ciudadanía del padre, no sufre capitis deminutio)
c.    Cuando un alieni iuris pasa de una potestad a otra. Así tenemos que sufren esta modalidad los hijos del adrogado, el hijo dado en adopción, la mujer alieni iuris que cae in manu, y el hijo dado in mancipium.
d.    Cuando al hijo emancipado se le revoca la emancipación.
e.    Cuando son legitimados los hijos habidos de un concubinato.
OJO NO HAY CAPITIS DEMINUTIO MINIMA EN EL CASO DEL ESCLAVO QUE ES MANUMITIDO.

Efectos de la Capitis Deminutio:
1.    Sin importar el tipo de capitis deminutio, la misma conlleva como principal efecto la extinción de la personalidad civil y produce la pérdida de los derechos civiles de la persona.
2.    El parentesco agnaticio se rompe, así como el de gentilidad, es decir, sale de la familia y de la gens, perdiendo los derechos de sucesión.
3.    La capitis deminutio del patrón, o del manumitido, extingue el patronato.
4.    El afectado por la capitis deminutio pierde todos los bienes que componían su patrimonio. Estos bienes pasan al señor o amo, en el caso de haber caído en esclavitud; pasan al estado, cuando ha sido condenado por la comisión de un delito;  al adrogante o al marido. Los derechos de usufructo y de uso se extinguen con la capitis deminutio.
5.    Se extinguen las deudas del afectado por la capitis deminutio, subsistiendo sólo aquellas deudas que provienen de la comisión de delitos, en razón de orden público, siempre y cuando el delito se hubiere cometido antes de caer en capitis deminutio.
6.    Se extingue la personalidad jurídica para el derecho civil pero no para el derecho natural, por cuanto el afectado conserva el parentesco de sangre, y sus obligaciones para el acreedor dejan de ser civiles y pasan a ser obligaciones naturales.
7.    Los pretores, para salvaguardar los derechos de los acreedores les permitieron actuar contra aquellos que obtenían los bienes del afectado por la capitis deminutio, para que sus acreencias no se hicieran ilusorias. Esto en el caso de la máxima y la media. En el caso de la mínima, se considera la misma como no existente y por ende, el acreedor conserva sus acciones.

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