sábado, 6 de julio de 2013

Lo importante del lenguaje y los conceptos abstractos

En filosofía se hace siempre un estudio profundo del lenguaje y la estética, además de la importancia en cuanto a la consecución de la verdad que nunca es absoluta sino relativa.

En Venezuela tiene extrema relevancia la conexión sentimental con los objetos y los sujetos, de tal manera que la preeminencia del presidencialismo y el caudillismo, así como la estrecha vinculación con las misses y otras figuras de la farándula marcan la relación del venezolano con su nacionalismo, que nunca ha sido una demostración de patriotismo en cuanto a conocer los símbolos y la historia patria.

He ahí la razón del éxito del chavismo, la conexión con las misticidad del venezolano. Ahora bien, el éxito mentado tiene como causa directa el asombroso gasto en el lenguaje a través de publicidad y el movimiento cultural. De tal manera que el gobierno venezolano es el mayor productor de libros y quien monopoliza los libros de texto que se reparten en escuelas, asimismo es quien más gasta en publicidad y propaganda y eso es lógico en cuanto la inversión en televisión y radio es impresionante.

¿A que viene todo esto?, el uso del lenguaje es preeminente en la revolución, sobretodo con el uso de elementos tan abstractos como PATRIA y PUEBLO, dos conceptos sin entidad objetiva alguna pero con un reflejo emocional en quien busca esperanza que no tiene parangón en la historia, siendo entonces alimento espiritual más que material, y logrando con esa mixtura de lenguaje y propaganda un arraigo en quien no ha cultivado el intelecto y vive de la esperanza.

Se trata de argumentos similares a los que usó la iglesia en el momento de su auge en la Edad Media. La fe, como concepto abstracto se circunscribe al uso de la palabra patria, o mejor aún, la palabra "PUEBLO", que identifica al desprotegido y al marginado con "algo". Que te llamen pueblo significa una identificación con tus necesidades, pero nadie te ha dicho que el pueblo no existe, sino que existen ciudadanos que padecen y que son quienes deben tratar de reivindicar un concepto como el de ciudadanía que es lo que ha generado el desarrollo de los países que hoy consideramos primermundistas, y no se trata de los Estados Unidos (para evitar acusaciones antiimperiales) sino las sociedades europeas que han entendido la mayor importancia de la labor ciudadana  en la construcción de una sociedad consciente de si misma y del entorno, tratando de dejar de lado ese antropocentrismo que nos está acabando como especie.

Basta de patria, basta de pueblo, convirtámonos en ciudadanos del planeta.

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